EL MOLCAJETE

*¡Ahí les va, pa’ que se sigan instruyendo mis brillantes regidores!… el diccionario “El Pendejonario”

*¡Ya regálenle la jubilación… para que se vaya!

 

¡Ahí les va, pa’ que se sigan instruyendo mis brillantes regidores!… porque hay que estar bien ‘leidos y escribidos’. Aunque los ediles se hicieron los muy ofendidos por el regalito que les envió un admirador secreto, a más de alguno le cayó como ‘anillo al dedo’ el diccionario “El Pendejonario”.

 

Como dijo mi compadrito El Shoko, resulta y resalta… que los brillantes regidores Itzel Antonia Ríos Navarro, mejor conocida como Lady Manzanitas; el dinámico Antonio Pintor y el virreicito del Ayuntamiento Arturo Lomelí, se “preparaban”, ¡como siempre!, para la Sesión de Cabildo, cuando de pronto les dieron una sorpresota.

 

¡Que les van entregando un ‘regalote’!, se trataba nada más y nada menos que de un diccionario llamado “El Pendejonario”, con expresiones y explicaciones como pa´ que amplíen su acervo cultural… ya de por sí enorme. ¡¿Pa’ qué hombre?!… ¡si ya tienen maestría!

 

Pues que se pusieron una ‘encanijada’… y el que ya de plano no aguantó es el ilustre sabelotodo Lomelí, que le aventó con el libro a su compañerito regidor, Sergio Carlos García Rascón, el más tranquilo miembro del grupo de ediles “por la paz en Guaymas”… ¡puro guerrillero!

 

Así que Arturito rechazó más sapiencia… y es que no quiso el diccionario porque es mucho pa’ él… ¡no le entiende! Pues así las cosas en el Ayuntamiento de Guaymas.

 

Y a propósito de lo que sucede, vaya ‘mensajote’ que envió la llamada delincuencia organizada a los encargados de blindar Guaymas, al ser masacrados tres jóvenes de Hermosillo en pleno bulevar Manlio Fabio Beltrones, en el polo turístico de San Carlos.

 

Con todo y el ‘titipuchal’ de policías, de nuevo se hicieron presentes las metrallas, que con los ríos de sangre mandan un claro reto a las autoridades encargadas de la seguridad, a sólo unos cuantos días del inicio de Semana Santa y de que San Carlos esté abarrotado de vacacionistas, como es lo esperado.

 

Y mientras hechos como este sucede, más los asaltos y robos, el comisario de Seguridad Pública, Silvestre Armenta Ramírez sigue escondiendo la cabeza.

 

¡Ya regálenle la jubilación… para que se vaya!

 

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