EL DEDO

Una convocatoria desalentadora solo puede traer malos resultados y así fue con el reclutamiento para la Policía Preventiva Municipal. Cerrado el periodo de registro y con solo una semana para cumplir con requisitos, apenas y mostraron interés unos cuantos parientes de policías activos y retirados, más otros egresados de academia y, como era predecible, no se logró cubrir la totalidad de vacantes. Por tanto, la siguiente etapa será hacer valer el convenio con la Secretaría de Marina para comisionar a sus efectivos a tareas de prevención del delito, algo que ya se sabía que ocurriría, pero que el gobierno busca disfrazar para evitar el calificativo de la militarización de la Policía Municipal. El problema que existe en ese proyecto es que el Ayuntamiento no selecciona a los marinos que pudieran ser contratados, tampoco la Comisión de Honor, Promoción y Justicia, por lo que terminarían aceptando a los que manda la Secretaría, así sean regulares o malos como es el caso del comisario de Seguridad Pública, Andrés Humberto Cano Ahuir. De hecho, se sabe que algunos de los marinos que ya colaboran en Guaymas serán los elegidos para incorporarse de manera temporal a las filas de la corporación civil, cuando está visto que el grupo que participa en la estrategia de seguridad pública no ha funcionado. En ese sentido y para evitar que la crisis de inseguridad y el desorden interno se agrave, se necesita que el gobierno municipal, alcaldesa y regidores se asuman como autoridad y revisen perfiles, antes de tomar decisiones sobre las nuevas contrataciones, a fin de dar garantías a la población de que existe la intención de cambiar las formas al interior de la corporación policiaca. De otra manera, será continuar con las mismas malas prácticas de asignaciones al vapor y falta de compromiso de servidores públicos, que llegan a Guaymas para cumplir una comisión sin comprometerse a resolver problemas y recuperar la paz en el municipio.

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