EL MOLCAJETE

“Yo no puedo cuidar las vidas de los policías”, esas fueron las desafortunadas palabras de la alcaldesa de Guaymas, doña Sarita Valle, con las que cerró con boche de oro su fiesta particular del Grito de Independencia y el segundo año de su desastrosa administración. ¿Qué no puede?, eso es clarísimo, así como también lo es que no ha sabido gobernar.

 

Doña Sarita se empeñó en cercar la plaza de los Tres Presidentes, cerrar la avenida Serdán y calles aledañas, con el fin de celebrar el Grito de Independencia de México, con pirotecnia y toda la cosa, creyendo que, por ser ella, el lugar iba a estar abarrotado.

 

Resultó que fue una fiesta particular, para ella y sus funcionarios, pues el pueblo en general decidió no asistir, prefirió no arriesgarse, y le dio la espalda.

 

Esperábamos que esto le sirviera para reaccionar y buscar el bien del pueblo al que quiso gobernar y que le dio una segunda oportunidad, pero se ve difícil, por no decir que imposible.

 

Resulta y resalta que doña Sarita volvió a abrir su boca, de la que salieron desafortunadas palabras.

 

Ahora, los policías ya saben lo que opina la máxima autoridad de la corporación, ahora ya pueden estar seguros que están solos y que sus autoridades no los respaldan.

 

“Yo no puedo cuidar las vidas de los policías”, son palabras que debieron haber retumbado en los oídos de los elementos, pero también en los de toda una comunidad, pues con lo dicho se demuestra que, si es incapaz de tratar de llevar a cabo acciones en beneficio de los encargados de la seguridad, también lo es para desarrollar acciones de prevención y bienestar de todo un pueblo.

 

La alcaldesa habla de estar trabajando para dignificar a la Policía Municipal, si dignificación le llama a la gran cantidad de policías asesinados, a un comisario envuelto en escandalosos audios que, por lo pronto, lo relacionan con actividades delictivas, ¡pues vaya, que manera de hacerlo!

 

Además, que es evidente que la prevención de delitos son cosas que le valen sombrilla, y, por lo tanto, deja al pueblo a la deriva, totalmente a meced de la delincuencia.

 

Pero no para ahí la cosa, en cuanto al informe con el que debe cerrar su segundo año de gobierno, el más importante de acuerdo a los que saben, volvió a cometer el mismo error.

 

Anteriormente dijimos que ojalá no pasará lo del primer informe… y adivinen qué… volvió a suceder.

 

Por segundo año consecutivo, Sarita Valle no cumplió con la rendición del informe anual al pueblo, y su soberbia la hizo bailar un zapateado sobre las leyes.

 

Un pueblo a la deriva, autoridades incapaces, pésimos servicios, inseguridad, desafortunadas declaraciones y muchas más ‘cajeteadas’, han sido la historia de dos años del desastroso actuar de las autoridades municipales, con pésimo augurio para el tercero y último.

 

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