EL DEDO

Después de un mes, una tercera parte de los vehículos adquiridos con recursos del subsidio para seguridad pública están en desuso. Para empezar, la unidad de primer respondiente, con todo el equipo para atender llamados por la probable comisión de delitos sigue sin estrenar, a pesar de que tiene material suficiente y adecuado que habla sido requerido por la corporación, a fin de cumplir con los lineamientos del sistema acusatorio, pero, de acuerdo a todos los informes recientes de la policía como primer respondiente, en ninguno de los casos aparece el carro que fue uno de los más costosos del Fortaseg. Después están las cuatrimotos de la supuesta policía turística, que apenas se utilizan para recorridos en la zona comercial, pero no han cumplido con el propósito de eficientar la atención a visitantes, porque algunos vehículos livianos siguen parados como un gran desperdicio de recursos federales, en tiempos donde la prioridad es la presencia policiaca. El comisario de seguridad Andrés Humberto Cano Ahuir dice que no hay personal, pero tampoco se anima a involucrar a los marinos comisionados a Guaymas en tareas de prevención del delito porque es más fácil culpar a los civiles que asumir la responsabilidad de la vigilancia. Y con esas omisiones, el más afectado es Alfonso Durazo porque no se nota el esfuerzo de invertir millones en carros de patrullaje para seguridad, a pesar de que se cumplió en tiempo y forma con todos los trámites de compra y entrega. Por eso, el funcionario federal tiene que poner atención en el caso de Guaymas porque por más que se manden recursos y se apoye a la seguridad, sigue sin verse resultados y lejos de mejorar, el jefe marino ha dejado de usar insumos costosos por su incapacidad para incrementar programas eficaces y desprecia el apoyo federal dejando los vehículos nuevos fuera de las calles donde la gente demanda más vigilancia para acabar con delincuencia

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