EL MOLCAJETE

El circo de las ilegalidades en el Ayuntamiento de Guaymas sigue sin que nadie quiera poner freno a tanto daño a la comunidad. La sesión de Cabildo para correr al contralor fue otro show, con madruguete y regidores sin estrategia.

 

Resulta y resalta que la alcaldesa doña Sarita Valle y asesores volvieron a jugar rudo a los integrantes del Ayuntamiento, los pisotearon… otra vez, citándolos para la sesión solo unos minutos antes.

 

No hubo acta anterior, citatorios con archivos vacíos, sin exposición de motivos para la salida de un funcionario de primer nivel, fue lo que se vivió en el circo llamado Cabildo.

 

Hubo regidores que faltaron, que estaban a favor de que el ex contralor se quedara, pero tienen miedo, están entre ‘azul y buenas noches’, otros que estaban a favor de la alcaldesa, ya se animaron a votar en contra.

 

Hubo tibieza de regidores del PRI, que han votado varias ilegalidades y ahora se abstienen en puntos importantes, se vieron regidores carentes de estrategia para evitar que se siga haciendo lo que les viene en gana.

 

Hasta uno de los payasos favoritos de doña Sara y de quienes mandan, el virreicito Arturito Lomelí, se atrevió a decir que la propuesta para la salida de Rodolfo Valenzuela se debió a que no subsanó lo que se refiere a la residencia.

 

Pero si ya sabían que no cumplía con ese requisito desde el momento que doña Sarita lo propuso para ocupar el cargo, y aun así, de manera ilegal, lo nombraron.

 

Y, si a esas vamos, la pregunta es: ¿y la tesorera ya la subsanó?, ella sí está señalada por el Isaf de no contar con residencia en Guaymas y sigue haciendo y deshaciendo en el lugar donde se maneja el dinero del pueblo.

 

A doña Sarita le vieron a embarrar en la cara la corrupción en retenes policiacos, tema que fue el detonante para correr al contralor, a quien no salpicaron con ganancias.

 

Bueno, los tiempos electorales empezaron y eso ya se nota en el actuar de los miembros del Cabildo, quienes siguen sus propios intereses, no los del pueblo.

 

Pero la función no acaba, y ahora se habla de chanchullo en el conteo de votos, pues dicen que fueron ocho quienes votaron a favor de la destitución del empalmense que se hace pasar por guaymense y no nueve, con lo que se declaró el empate, y el voto de calidad, bueno, así se le llama, lo dio doña Sarita, para poner de patitas en la calle al que fuera contralor municipal.

 

Total, el Ayuntamiento de Guaymas sigue protagonizando funciones de vergüenza, y lo más lamentable es que la cloaca está abierta y se sigue derramando.

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