Luisa Orlando: “Con el tomate se puede hacer desde una emulsión a un trampantojo”

Su apellido lo dice todo. Desciende de los fundadores de Tomate Orlando, una empresa que nació en Gipuzkoa de la mano de su padre y sus tíos.

Por sus venas corre sangre siciliana y vasca. Fue su abuelo, Salvatore Orlando, el que, como tantos italianos de la época, recaló en la costa vasca y con él trajo la técnica de las anchoas en salazón. Casaría con Simona Olasagasti, propietaria de un hotel en Donostia, y juntos fundaron Conservas Olasagasti en Getaria.

Con el tiempo, los hijos del matrimonio -sobre todo el padre de Luisa Orlando- ampliaron su negocio hacia la fabricación de tomate frito en conserva. Y así nació en 1968, Tomate frito Orlando.

Hoy en día, Luisa Orlando, proveniente de la banca, es empresaria hostelera. Directiva del club gastronómico y cultural Allard, acaba de inaugurar en Madrid el restaurante LeclAb, el nuevo y exclusivo templo de la cocina japonesa más sofisticada. Entrevistamos a la considerada heredera del tomate Orlando, que vuelve a Donostia siempre que puede y es una acérrima defensora de la cocina vasca que sitúa en lo más alto del podio internacional.

 

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