“Hay que reeducar a nuestra gente: la RIC no es un problema, sino la solución para Canarias”

Enrique Guerra, director general de RIC Private Equity, sostiene que “la Reserva de Inversiones de Canarias adquiere su pleno sentido justo en este momento” y que la única receta para combatir el COVID es invertir.

Los proyectos de rehabilitación turística y de transición energética están en el punto de mira de los fondos de capital riesgo que, como RIC Private Equity, consideran que la pandemia va a impulsar las inversiones en estos sectores. Su objetivo es hacerlo con recursos de los propios canarios, a través de una materialización colectiva de la Reserva de Inversiones de Canarias. Su director general, Enrique Guerra (Arucas, 1963), opina de hecho que “la RIC es la solución para los problemas de Canarias”.

RIC Private Equity se creó con el objetivo de que el empresariado financiase sus proyectos de inversión con dinero de los propios canarios. Esta filosofía recuerda a la de los años 60 y 70, cuando pequeños ahorradores canarios contribuyeron al desarrollo turístico. ¿Es aplicable aquella cultura a estos tiempos?

Efectivamente, el bum de aquellos años propició que las constructoras iniciaran una carrera imparable para edificar centenares de apartamentos y bungalós en Canarias. Y así creció un buen número de complejos extrahoteleros, fruto de una socialización de la inversión de muchos canarios. Esa cultura del apartamento, que se mantuvo hasta la crisis de los noventa, resulta completamente aplicable en estos tiempos, aunque de forma distinta, a través de la inversión colectiva de la RIC. En este sentido, nosotros representamos la mayor socialización que puede existir en su materialización, ya que es un vehículo en el que se pueden montar todas las empresas, empresarios y profesionales con dotaciones a la RIC para invertir en proyectos de enorme relevancia para nuestro desarrollo económico y social.

¿Cómo se produce ese proceso de socialización?

El inversor materializa su RIC mediante la suscripción y desembolso de acciones emitidas para financiar un proyecto privado, generalmente mediante la concesión de un préstamo participativo. Y transcurridos cinco años desde la puesta en funcionamiento del proyecto, y una vez devuelto el préstamo, recupera su inversión mediante la recompra de sus acciones por RIC Private Equity.

¿Qué les ha permitido planificar la posibilidad de materializar la RIC a través de una sociedad de capital riesgo?

En realidad, invertir en capital riesgo era posible desde 2007, pero de forma tan limitada que es a partir de 2014, con una modificación normativa, cuando se potencia y gana en seguridad jurídica, ya que requiere que haya una autorización previa del Gobierno de Canarias y un informe vinculante por parte de la Agencia Tributaria Estatal.

Este informe es en realidad una inspección previa, de forma que ya no hay el problema de que se produzcan dudas interpretativas como ocurría hasta entonces. Pero ha habido que esperar hasta 2020 para que nosotros, y otro fondo que lo está intentando, apostemos por una inversión colectiva y seamos autorizados. Todo esto coincidió además con el coronavirus, que paralizó toda la actividad. Este 2021 hemos recuperado a ritmo más lento esos proyectos, pero en 2022 va a haber un salto cualitativo.

Además de la reforma de otros dos hoteles, también prevén la construcción de tres establecimientos nuevos. ¿Es una muestra de que hay confianza en una sólida recuperación?

La covid lo ha cambiado todo, nos ha dado un toque de atención en el sentido de que no vamos a tener una demanda ilimitada, sino una demanda reducida y, por tanto, solo va a sobrevivir el hotel mejorado, reformado y posicionado. Y el que no haga esto, no se ocupará. Lo cierto es que la pandemia ha coincidido en el tiempo con una enorme necesidad de reforma, porque en términos generales tenemos una infraestructura alojativa bastante obsoleta. A los hoteleros les ha supuesto grandes pérdidas y se están sosteniendo con líneas ICO, necesitan reposicionarse para competir y eso requiere inversión. Y sí, hay confianza en la recuperación.

¿Las empresas y profesionales han respondido a las expectativas con las que pusieron en marcha esta materialización colectiva de la RIC?

Sí. La prueba es que nuestro primer proyecto se completó en tan solo dos semanas desde su puesta en el mercado. Veinte inversores suscribieron acciones, entre los cuales había notarios, farmacéuticos, médicos, abogados y empresas de todos los sectores. El canario suele ser desconfiado y le cuesta entrar en fórmulas nuevas, pero hay una necesidad muy grande y la gente no quiere perder sus ahorros. Ahora mismo hay entre 700 y 800 millones al año que se dejan de invertir por falta de proyectos. ¡Se imagina si los hubiera! Por otro lado, siempre digo que dotar RIC no es dejar de pagar impuestos, sino destinar estos a un objetivo y una inversión concreta. Hay que reeducar a nuestra gente, porque la RIC no es un problema; la RIC es la solución a nuestros problemas.

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