#LaPeorMamá. Dejemos de educar con miedo

¿Por qué educamos a nuestros hijos a través del miedo? A nadie le gusta tener miedo. ¿A ti sí?

– Si te sigues portando así, te voy a comprar una jaula como la del hámster y te voy a
encerrar. – le dijo una mamá a su hijo de 3 años. Y a partir de ese día el niño temblaba cada vez que llegaba la paquetería a su casa pensando que ya iba a llegar la jaula donde lo iban a encerrar.

Obviamente jamás compró la jaula, ni siquiera era su intención, por supuesto que lo único que ella quería era que dejara de hacer lo que estaba haciendo, que le hiciera caso, que ya se estuviera en paz.

Ahora estoy leyendo un libro donde un hombre cuenta cómo su papá lo encerraba en una jaula cuando se enojaba con él y su hermano y me dio no sé qué pensar que hay padres que pueden hacer algo así.

Pero ese no es el tema de este post, para variar se me van las cabras al monte.

Cuando esta mamá, que es mi alumna, me contó la historia, me dijo que definitivamente no había medido lo que le había dicho a su hijo. Su objetivo ahora es dejar de amenazar a sus hijos así.

Como esta hay miles de amenazas: Le voy a decir al policía, te va a llevar un ratero, te van a llevar a la cárcel, y no sé cuántas más.

¿Por qué? ¿Por qué educamos a nuestros hijos a través del miedo? A nadie le gusta tener miedo. ¿A ti sí?

Por supuesto que esto es un patrón aprendido, así nos dijeron a nosotros y seguro que a nuestros papás también. Y puede que haya dado resultado, pero, ¿de verdad vale la pena el mini momento de “buen comportamiento” que tendrá tu hijo o hija a cambio de que siempre te tenga miedo?

No, no exagero. En verdad los niños empiezan a temer a sus padres con este tipo de amenazas porque cuando los niños son pequeños para ellos todo es literal, todo lo que papá y mamá dicen es verdad.

Hasta que se dan cuenta que nada se cumple, porque así como mi alumna no compró la jaula, a los niños no se los llevó la policía, ni los metieron a la cárcel ni se los llevó un ratero (toco madera).

Nuestros hijos eventualmente pensarán que su papá y su mamá son unos mentirosos y luego llegarán a pedirles que no digan mentiras. Qué rara cosa, ¿no?

Cuando nosotros educamos con amenazas, cuando generamos miedo en nuestros hijos con tal de que “se porten bien” rompemos la conexión con ellos. Los vamos alejando, perdemos su confianza.

¿Cómo evitar estas situaciones si todos queremos que nuestros hijos “se porten bien”?

Te dejo 2 consejos:
1. Que tus límites sean firmes. No brincar en el sillón es no brincar en el sillón, no a veces sí puedes y a veces no. No hay postre hasta que no comas, no un “bueno, solo una cucharada” o “solo esta vez, pero mañana comes bien”. Si nosotros no cumplimos, nuestros hijos no nos creerán.

2. Avisa las consecuencias. Y para ello puedes usar una herramienta que ya he compartido:
“Para”. Para que haya postre debes comer. No hay más, no amenazas, no gritas, no repites mil veces, y ellos ya saben qué pasará si rompen el límite: no hay postre si eligen no comer.

No hay ninguna necesidad de aterrorizar a nuestros hijos y en el camino perder nuestra
credibilidad.

error: Este contenido esta protegido !!