La escalabilidad en las criptomonedas.

Se entiende la escalabilidad como la capacidad de cualquier sistema o proceso de adaptarse ante aumentos en la demanda del mismo sin que el rendimiento se vea perjudicado.

En el sector de la comida a domicilio podríamos decir, por ejemplo, que un restaurante tiene un proceso de pedidos escalable si aumenta significativamente la demanda de sus productos y son capaces de absorber todo ese incremento manteniendo los plazos de envío, la calidad del producto, etc.

En el mundo de las criptomonedas, la escalabilidad está relacionada con el rendimiento de la red blockchain ante aumentos elevados del número de transacciones. Este rendimiento está sobre todo relacionado con el número de usuarios de la red y con el algoritmo de consenso que utiliza. Por un lado, un mayor número de usuarios puede ralentizar la red, ya que, al hablar de un sistema descentralizado (es decir, que no depende de una entidad central), más usuarios implican un mayor número de “copias” de la red. Por otro lado, el algoritmo de consenso determinará la dificultad y el tiempo necesario para que una nueva transacción se incorpore al registro general, por lo que se trata de un elemento clave.

Si la criptomoneda funciona en una red que no es suficientemente escalable, un aumento en el número de transacciones puede implicar un mayor tiempo de confirmación, así como un encarecimiento de las comisiones (redes como Bitcoin cobran una comisión creciente cuanto mayor es la prioridad de incorporar la transacción al registro). Para que nos hagamos una idea, Bitcoin es capaz de tratar una media aproximada de 7 transacciones por segundo (tps), mientras que Ethereum alcanza las 20 tps y un sistema tradicional y centralizado como la emisora de tarjetas de crédito Visa puede alcanzar las 56.000 tps.

Por todo lo anterior, los últimos desarrollos en blockchain van encaminados a conseguir una mayor escalabilidad, manteniendo los niveles de seguridad y descentralización. Para ello, se han visto tres tipos de soluciones hasta ahora:

Soluciones basadas en la configuración propia de la red – estas soluciones pasan por aumentar el número de transacciones que la red es capaz de incorporar en una unidad de tiempo. En este grupo se pueden incluir medidas como un mayor tamaño de los bloques o la incorporación de un algoritmo de consenso que sea más rápido a la hora de confirmar operaciones.

Soluciones basadas en la división de la red – algunas blockchain como Ethereum han optado por dividir su registro principal en varios “subregistros”, de forma que se agiliza el proceso de incorporación de transacciones. Esta solución ya se aplicaba en otros sistemas como gestión de bases de datos, y es conocida como “sharding”.

Soluciones basadas en la reducción de transacciones – en este tercer grupo estarían todos aquellos desarrollos basados en reducir el número de transacciones que se envían a la red principal. Esto se realiza mediante la creación de los llamados “canales de pago”, que consiste básicamente en agrupar las transacciones por pares de usuarios (entre los que debe existir confianza) para enviar únicamente los saldos finales de las cuentas a la blockchain. De esta forma, el número de transacciones finales que deben ser confirmadas es mucho menor.

De acuerdo con las soluciones anteriores, son varias las blockchains que han conseguido mejorar su capacidad de escalar. Sin embargo, siguen lejos de los sistemas tradicionales, y no es sencillo mejorar en este aspecto sin perjudicar la seguridad de la red o garantizando la descentralización de la misma, por lo que es previsible que se siga investigando en este sentido.

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