La cultura pide auxilio asfixiada por la pandemia.

Debajo del brillo del espectáculo, la energía de un concierto, la emoción de ver a los actores sobre el escenario o la magia de una sala de cine, están los problemas estructurales que afectan desde hace años al sector de la cultura y que la crisis del coronavirus no ha hecho más que acentuar.

El entusiasmo y las ganas con la que los profesionales han enfrentado la pandemia no esconden los efectos de esta. El Ministerio de Cultura sitúa en el Informe del impacto Covid-19 en el empleo cultural en un 4,7% el descenso de trabajo en esta actividad en el primer trimestre de 2021, respecto al mismo periodo de 2020.

Desde la Federación Estatal de Asociaciones de Empresas de Teatro y Danza (Faeteda), Jesús Cimarro, su presidente, calcula una “caída de la facturación de entre un 50% y un 70%”. El director general de la cadena de cines MK2, Álvaro Postigo, habla de “un 72% de pérdidas”.

Kin Martínez, presidente de la Federación de la Música en España, estima que “el paro afecta a un 75% del sector, la mayoría autónomos y pymes”. Finalmente, Iñaki Guevara, secretario general de la Unión de Actores y Actrices, afirma que “el 80% de estos vive por debajo del índice de la pobreza”.

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