Hoy será un buen domingo, dijo Ernesto antes de morir

El Tobillo se “hizo la cruz” con los primeros 650 pesos de venta, dijo “va a ser un buen domingo” y dos minutos después estaba muerto.
Ernesto N. llegó muy temprano con sus dos hermanos a trabajar en el puesto de mariscos de su propiedad en la calle 20, apenas el viernes un militar le pagó los daños provocados en el local tras chocar días atrás pero en aquella ocasión no había nadie laborando.
Antes de que bajara todo el producto llegaron unos clientes y le compraron pescado, camarón para hacer la primera venta de 650 pesos.
Se puso muy contento mi hermano, se persignó con el dinero y seguimos bajando las hieleras y a los dos minutos vimos el carro.
Antes, una tía de ellos estaba en El Rastro afuera de su casa, vio pasar el sedán verde a exceso de velocidad y pensó: a ver si no mata a alguien.
Así fue: Jordan Aramis C.A., iba a más de cien kilómetros cuando perdió el control del volante frente al puesto de mariscos, giró dos veces, golpeó a los dos hermanos, el carro y a Ernesto lo proyectó a más de 15 metros de distancia.
El conductor todavía aceleró y le pegó al puesto de mariscos, intento reanudar marcha pero el carro se apagó; ensangrentado quiso descender y emprender huída.
A dónde vas, le dije, de aquí no te mueves y luego me fui corriendo con mi hermano, se me murió en los brazos.
Arturo también resultó lesionado pero por la pena de la pérdida no resintió dolor; pensé que me había “mochado” las piernas, recordó.
Fue una pesadilla, al marino se lo llevaron los de la Cruz Roja luego luego y nosotros nos quedamos ahí como tres horas, yo busqué una sábana para tapar a mi hermano porque tardaron mucho en llegar los periciales.
A nosotros nos olvidaron, ni siquiera me preguntaron si me golpeó o algo, a mi otro hermano tampoco, es que somos pobres, lamentó.
No entiendo por qué nos pasa eso, estábamos trabajando, nos levantamos muy temprano todos los días, somos gente de chamba, por qué nos pasó a nosotros, cuestionó.
Ernesto tenía 57 años, más de cuatro décadas dedicado a la pesca y venta de productos de mar y unos quince años en el puesto de mariscos donde lo alcanzó la muerte.
En contraste, el militar responsable del siniestro, apenas cumplió unos meses en Guaymas dentro de la Cuarta Región Naval, ha sido amonestado dos veces por conducir a exceso de velocidad pero no fue detenido en esos incidentes por ser marino.
Pudo causar alta el mismo domingo, por presentar lesiones en el rostro y dolor, pero fue dejado bajo observación médica en el Hospital Naval, sin custodia de la policía municipal ni de tránsito.
Y mientras mi hermano en la morgue y nosotros sin poderlo velar porque no nos dan el cuerpo, no es justo que le hayan quitado la vida así, dijo, tan contento que estaba.