Abandonadas, escuelas en Guaymas

A merced de delincuentes, al menos cuatro planteles educativos fueron abandonados por autoridades en los últimos años.
La secundaria para trabajadores en Periodistas, la primaria Gaspar Zaragoza en Las Golondrinas, la primaria Fernando F. Dworack en El Rastro y la escuela de la Guadalupe son sitio de pernocta de indigentes y drogadictos que se llevaron todo el material didáctico, equipo de oficinas, sanitarios cableado, rejas y hasta piso.
Construida en la década de los 70, la escuela Gaspar Zaragoza fue la formadora de generaciones en el populoso barrio de Las Golondrinas.
Ahí hubo estudiantes con reconocimiento estatal en concursos de Matemáticas, oratoria, ortografía y educación física.
Ahora, el plantel abandonado en 2015 por falta de alumnado según la Secretaría de Educación, no tiene ni puertas en las aulas.
De dos plantas, los 14 salones fueron saqueados por ladrones que arrancaron pisos, ventanas, rejas, ladrillos y, en algunos casos, los cimientos y varillas.
De los baños solo queda la cuartería porque la tubería, los sanitarios, mijitorios, espejos, se la llevaron delincuentes de la zona para mal venderlos en una chatarrera cercana.
Recorrer los pasillos equivale a pisar un basurón, por el mal olor provocado por kilos de desperdicios, llantas quemadas y otros agentes contaminantes que dejaron los indigentes que suelen dormir en los salones.
Hay libros destrozados, paredes deterioradas todavía con pinturas hechas por alumnos y también hay restos de jeringas y focos usados por quienes no respetaron el patrimonio educativo de la comunidad guaymense.
La secundaria para trabajadores cerró hace cinco años y del edificio nadie se hizo cargo ni siquiera para cerrarlo con candado.
Desde el primer día después de la clausura, vecinos del sector Periodistas reportaron robos y ruidos en el plantel pero nadie hizo caso.
La consecuencia fue el desmantelamiento de aulas, oficinas, cancha, sala audiovisual y todo lo que pudieron sustraer ladrones que llenaron de basura la escuela.
En el plantel suelen guardar objetos robados y provocar quemas de llanta y cobre, para causar más estragos en el edificio abandonado.
La escuela del sector Guadalupe fue cerrada hace más de una década para generar un problema de inseguridad en la Guadalupe.
Nadie puede acercarse al edificio porque ahí pernoctan sujetos que se drogan en lo que fueron aulas para la enseñanza de niños.
Ya no hay pisos, ni lavabos, ni bebederos ni protecciones ni cristales, una pared fue arrancada por completo al igual que la tubería y todo el cableado eléctrico.
Lo mismo pasa en la primaria Fernando F. Dworack, que dejó de funcionar en la pandemia y donde ya se registró el robo de cable y cobre.
Igual se llevaron protecciones y constantemente se reportan a sujetos que merodean el plantel con intenciones de robar.
A pesar de las denuncias, a la escuela no le han puesto atención las autoridades educativas como pasó con los otros planteles que ahora están en ruinas.
En todos los casos, vecinos de las escuelas han pugnando por la recuperación de los espacios para crear áreas de formación académica, deportiva o recreativa, sin embargo, el gobierno no ha dispuesto de programa alguno ni de proyecto para conservar el patrimonio educativo de los guaymenses