Secretario general de la ONU llega a Kiev; insta a Rusia a colaborar en investigación de crímenes de guerra

El secretario general de la ONU llegó este jueves por la mañana a Borodianka, una de las localidades de los suburbios de Kiev donde los ucranianos acusan a los rusos de haber matado civiles durante su ocupación de la región en marzo.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, remarcó la importancia de la investigación sobre la posible comisión de crímenes de guerra en el municipio de Bucha durante la ocupación rusa e instó a Moscú a aceptar y colaborar con esa investigación.

En su primera visita a Ucrania desde el inicio de la invasión rusa el 24 de febrero, Antonio Guterres también tenía previsto visitar Bucha y luego reunirse con el presidente Volodimir Zelenski por la tarde.

“Apelo a la Federación Rusa a aceptar y colaborar con la corte criminal internacional”, dijo Guterres durante su visita a la fosa común de Bucha donde expresó su “total apoyo” a la investigación de la Corte Penal Internacional.

“Cuando hablamos de crímenes de guerra no podemos olvidar que el peor de los crímenes es la guerra por sí sola”, lamentó el secretario general de la ONU, de visita en Ucrania para reunirse con su presidente, Volodimir Zelenski, en la tarde de hoy.

En Bucha el convoy del secretario general de la ONU se dirigió después a la fosa común, donde un sacerdote le explicó cómo la encontraron llena de cadáveres. “Cuando veo este sitio horroroso siento lo importante que es la investigación y la rendición de cuentas”, expresó el dirigente de Naciones Unidas.

Guterres estuvo además en Borodyanka e Irpin, pues junto a Bucha son tres de los municipios de la región de Kiev más devastados.

En la plaza central de Borodyanka, un portavoz militar explicó a Guterres que el 25 % de los edificios fueron destruidos y que al menos 400 civiles fallecieron, pero que aún siguen encontrando cuerpos y exhumando cadáveres.

En toda la región de Kiev, le explicó este portavoz militar, hubo 22 mil bombardeos, y siguen localizándose artefactos que no explotaron, así como minas antipersona.

“Cuando veo esos edificios destruidos, me imagino a mi familia en una de esas casas que están ahora destruidas. Veo a mis nietas corriendo, con pánico”, señaló Guterres, quien tras mandar sus condolencias a las familias afectadas remarcó que “la guerra es inaceptable en el siglo XXI”.

Guterres entró en Ucrania ayer por la frontera por Polonia tras reunirse primero con el presidente ruso, Vladimir Putin, en una misión de paz que persigue, por un lado, que se acabe cuanto antes el terror, y por otro que “la ayuda humanitaria pueda llegar a la gente que lo necesita.

“Hay muchas partes de Ucrania a las que no podemos llegar, por ejemplo a Mariúpol, o a Jersón. Es urgente que se consiga un acuerdo con corredores humanitarios y que las personas que lo necesiten puedan ser evacuadas”, explican fuentes de la rama humanitaria de la ONU sobre el objetivo de esta visita.

En Irpin, un municipio con buena parte de sus edificios destruidos por los bombardeos, Guterres ha remarcado que “todas las personas del mundo tienen que recordar una cosa: siempre que hay una guerra, el peor precio siempre lo pagan los civiles”.

El responsable de la ONU no sólo verá al presidente Zelenski y a su ministro de Exteriores Dmytro Kuleba sino que también se reunirá con el personal de las agencias de la ONU para analizar “cómo optimizar la asistencia humanitaria al pueblo de Ucrania”.

Guterres propuso la creación de un Grupo de Contacto con Rusia y Ucrania para “la búsqueda de las posibilidades de abrir corredores humanitarios seguros con un cese al fuego para garantizar que sean realmente efectivos” en las zonas de Ucrania afectadas por los combates.

Este es el primer viaje que realiza Guterres a los dos países inmersos en una guerra desde mediados de febrero, cuando Rusia lanzó sus tropas contra el este y el norte de Ucrania, desencadenando el mayor movimiento de refugiados en Europa desde hace varias décadas.

El objetivo de su gira es formar un Grupo de Contacto para lograr un alto el fuego y, sobre todo, abrir corredores humanitarios seguros y coordinar una operación junto al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) para evacuar a los civiles refugiados en la asediada acería ucraniana de Azovstal, en el puerto de Mariúpol.

Mientras Guterres negocia cómo mejorar la grave situación humanitaria provocada por la invasión rusa, los combates continúan sobre el terreno, Rusia aumenta su ofensiva en el Donbás y Ucrania refuerza su frontera con la región separatista moldava de Transnistria.

La Unión Europea (UE), convocó a una reunión de ministros de Energía para el próximo 2 de mayo, sigue preparándose frente a la decisión rusa de interrumpir el suministro de gas a Polonia y Bulgaria, ante la posibilidad de que termine afectando a otros países.

Con información de AFP y EFE

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