Continúa la crisis en Taiwán entre llamadas parar frenar la escalada

China realiza ejercicios militares en las inmediaciones de Taiwán, incluyendo el lanzamiento de misiles, en respuesta a la visita de Nancy Pelosi.

 

China continuó con una nueva jornada, la segunda, de lanzamiento de misiles y despliegue aéreo de decenas de aviones militares alrededor de Taiwán, en respuesta a la visita a la isla de la presidenta del Congreso de EE.UU., Nancy Pelosi, entre renovadas llamadas desde el exterior a la contención.

Como había advertido, China prosigue con su respuesta a la visita de Pelosi, la primera de un alto cargo de su rango a Taiwán en 25 años, con un despliegue militar en el estrecho de Formosa sin parangón en las pasadas décadas para disuadir de afanes y apoyos secesionistas de la que considera su “provincia rebelde”.

El Ministerio de Defensa de Taiwán denunció que buques y aviones de guerra del Ejército de Liberación Popular (ELP) de China cruzaron la línea media del Estrecho de Taiwán, que funciona como una frontera no oficial pero tácitamente respetada por China y Taiwán, isla autogobernada cuya soberanía reclama Beijing.

El primer ministro japonés, Fumio Kishida, quien recibió a Pelosi -en el que supone el último destino de su controvertida gira asiática-, recriminó a China por los misiles caídos en aguas económicas exclusivas japonesas en el marco de la respuesta a la visita de la presidenta del Congreso a Taiwán.

Kishida trasladó a Pelosi la contrariedad de Japón por la caída en la víspera de al menos cinco misiles balísticos disparados por China durante sus maniobras militares, y tildó la actitud de Beijing como “un grave problema para la seguridad de Japón”.

Durante una rueda de prensa en Japón, Pelosi tildó de “ridículo” que su visita a Taiwán pueda perjudicar a la isla y aseguró que el objetivo de su gira asiática no es cambiar el “statu quo”, sino mantenerlo.

La veterana política estadounidense dijo que China ha utilizado su visita “como una excusa” para su exhibición de músculo, y aseguró que la intención de su viaje -que no fue anunciado dentro de la gira oficial por Singapur, Malasia, Corea del Sur y Japón- fue siempre “mostrar respeto” y “tener paz en el estrecho de Taiwán”.

Nom Pen ha sido escenario de la actual división en bloques de la diplomacia mundial, con Borrell, Blinken y la mayoría de ministros de la ASEAN -con la salvedad de la Birmania militar, próxima a Rusia y China- urgiendo a la contención, y Rusia y China defendiendo sus posiciones y actuando con unidad.

Lavrov urgió a reaccionar a las violaciones del principio de soberanía cometidas por Estados Unidos en Taiwán durante un encuentro con Wang en los márgenes de la reunión de la ASEAN: “Estados Unidos viola este principio por doquier y ello demanda una reacción”, dijo al canciller chino.

Mientras, la Cancillería china convocó a representantes diplomáticos europeos en protesta por las declaraciones realizadas por los ministros de Exteriores del G7 y el mismo Borrell, en las que pedían a Beijing que no utilice la visita de Pelosi como “pretexto para llevar a cabo acciones militares agresivas en el Estrecho de Taiwán”.

Con información de EFE.

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