EL DEDO

Hasta el delincuente más bajo se burla de la estrategia de seguridad pública dispuesta en Guaymas. Así se evidencia con los 12 robos cometidos en perjuicio del Centro de Atención Múltiple, durante este año para atentar contra el patrimonio de educación especial que se ha construido para formar a cientos de infantes con capacidades diferentes. El despojo más reciente ocurrió ayer en la madrugada, justo cuando en el municipio se ha implementado un operativo especial de fuerzas militares y civiles con vigilancia por aire y tierra, para sumar la participación de la Pesp, Guardia Nacional y Marina, todas menos la policía municipal que es la corporación más frágil de todas por el déficit de elementos en todas las comandancias. Todas esas instituciones no fueron capaces de inhibir a un ladrón que burló la estrategia de seguridad para meterse de nuevo a la escuela y llevarse lo poco que queda, después del saqueo cometido por otros delincuentes durante el pasado ciclo escolar. Sin demeritar la presencia de las corporaciones militares y civiles, sus retenes y sobre vuelos resultan ociosos si no sirven para proteger el patrimonio y la vida de las familias de Guaymas y, encima, tampoco son eficaces para detener a los criminales de alto impacto que han cometido decenas de homicidios dolosos. Es decir, mientras no haya una verdadera estrategia más allá de habilitar filtros y dar vueltas en helicópteros, la ciudadanía seguirá a merced de los delincuentes patrimoniales, mientras el gobierno presume logros falsos cuando ha sido incapaz de resolver la crisis de violencia en una comunidad que llegó a ser el municipio más seguro de Sonora y ahora es uno de los escenarios con más incidencia delictiva en el país.

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