Cocinados y comidos en un tamal; ¿así castigaban a violadores en la época prehispánica?

Este castigo recibe el nombre de Zacahuil y ahora es un emblema de la gastronomía huasteca

 

En la cocina huasteca hay platillos que logran sorprendernos por su tradición, historia e importancia culinaria. El Zacahuil es uno de ellos, pues a pesar de que ahora es un gran emblema gastronómico, en el pasado se uso como castigo para acosadores y violadores. A continuación te contamos su historia.

 

En la época prehispánica, las comunidades que habitaban diversas regiones de México y el continente encontraron la manera de organizarse, distribuir sus cargos, responsabilidades y estructurar un sistema de justicia para mantener un orden social.

 

Como era de esperar, en esta búsqueda por la estabilidad surgieron una serie de castigos y decretos para reprender los malos comportamientos y dictaminar sentencias hacia esos actos que significaban un agravio contra los demás.

 

Los violadores y acosadores eran cocinados y preparados en un tamal gigante que más tarde era consumido por los habitantes de su comunidad. Este castigo recibió el nombre de Zacahuil y con el paso del tiempo se convirtió en un elemento indispensable para bautizos y velorios.

 

¿Qué es el Zacahuil?

Este platillo huasteco consiste en la preparación de un “tamal gigante”. En tiempos ancestrales, el violador era asesinado, desollado y su carne se mezclaba con otros ingredientes para la elaboración de este alimento ceremonial, el cual era degustado por las víctimas de su delito y ofensa.

 

¿Cómo se preparaba el Zacahuil?

 

El cuerpo del difunto era envuelto con masa martajada y enchilada. Después se molía en un metate y se cubría con hojas de plátano y papatla. Para cocinarlo se cavaba un agujero grande en la tierra y allí se llenaba con piedras que más tarde se cubrían con brasas.

 

De acuerdo al cronista Luis Enrique Pérez, una vez que se calculaba que la carne estuviera en su punto, el tamal se sacaba de la tierra y se repartía en porciones entre las mujeres ultrajadas, quienes gritaban “tlanque cualantli” o “se acabó el problema”.

Este sacrificio se comenzó a repetir con los prisioneros de guerra y pasó a volverse una tradición huasteca que cambió con la llegada de los frailes españoles. Estos, horrorizados por la “brutalidad” empleada en el castigo y el canibalismo, pidieron a los pobladores cambiar la carne humana por animales, y así fue como el Zacahuil pasó a prepararse con res, cerdo, pollo y guajolotes. Hay quienes dicen que incluso se preparó con carne de jabalí, venado, faisán, codorniz, armadillo y víbora.

 

El Zacahuil en la actualidad

En la época actual, el Zacahuil sigue siendo una preparación que sigue vigente en al gastronomía huasteca y, debido a que su popularidad se extendió a Hidalgo, Tamaulipas y Veracruz, las formas de preparación también cambiaron.

 

De la leyenda de su origen surgieron otras variantes que se remontaron a los tiempos de Moctezuma. Una porción común del platillo alcanzaría para alimentar hasta a 60 personas, y al no requerir ingredientes tan caros, resulta una gran alternativa para la economía familiar en tiempos de celebraciones y festejos.

 

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