EL DEDO

La mesa de seguridad para la construcción de la paz despertó por fin, después de casi dos años de trabajos en la región. Aunque los resultados anunciados ayer son una suerte de acumulado de detenciones anteriores, no se minimiza la labor de coordinación de fuerzas civiles y militares que en los últimos días han enfrentado la presión social por la poca eficacia en su labor, dentro de una estrategia de seguridad pública que no tiene forma ni ha logrado avances en impartición de justicia. Y eso fue en realidad el operativo de esta semana, una reacción ante las críticas, ante la evidente falta de resultados y la escalada de violencia que azota a la región, pero con todo y eso, se reconoce que sacaron a varios delincuentes de las calles. El riesgo viene ahora que se van los refuerzos, se retiran los retenes y Guaymas se queda con los mismos problemas en materia de prevención de delito e impartición de justicia, porque de todos los detenidos no hay uno de impacto para debilitar las células criminales que operan en la región, aun cuando los decomisos y las detenciones sí representen avances. Reconociendo los resultados de las acciones de los últimos días, las autoridades deben saber que se ocupa más que eso para bajar índice delictivo, de ahí la importancia de que esos operativos sean constantes y no solo golpes esporádicos que no resuelven nada de raíz, sino que replegan a delincuentes unos días para volver a hacer crisis y con peores crímenes, como se ha visto este año. Si la mesa de seguridad quiere recuperar la confianza de la gente, será necesario que se apliquen y sigan con esa dinámica de dar resultados diarios, de otra manera, su labor no tendrá los efectos prometidos y serán incapaces de cumplir con su tarea de construir la paz en la región

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