Biden confirma que designará al juez Merrick Garland como fiscal general de EEUU

El presidente electo Joe Biden confirmó el jueves que designará como secretario de Justicia y fiscal general de Estados Unidos al jurista Merrick Garland, al que los republicanos negaron un puesto en la Corte Suprema hace cinco años.

Garland, un juez de la Corte de Apelaciones, es reconocido como un liberal moderado y no está alineado con ningún partido político.

No obstante, senadores republicanos bloquearon durante ocho meses en 2016 el pedido del entonces presidente Barack Obama de nominarlo para la Suprema Corte, permitiendo que al año siguiente el nuevo mandatario Donald Trump designara a un magistrado conservador para llenar la vacante.

“No va a trabajar para mí, no va a ser el defensor del presidente o del vicepresidente”, dijo Biden, presentándolo como la encarnación de “la decencia, el honor y la integridad”, durante un discurso desde su base de operaciones en Wilmington, Delaware.

“Su lealtad no será para conmigo, sino a la Ley, a la Constitución, al pueblo de esta Nación”, agregó el demócrata, en una crítica apenas velada a Bill Barr, exministro de Justicia.

Merrick Garland se prepara para ocupar el lugar de este último, a quien la oposición demócrata había rebautizado como “abogado de Donald Trump” por sus múltiples intervenciones a favor del presidente saliente o de sus familiares, pero que acabó alejándose del mandatario al punto de dejar su cargo antes de la Navidad pasada.

Garland dijo por su parte el jueves que “no hay una regla para los demócratas, una para los republicanos. Una para los amigos, la otra para los enemigos”, al fijar como prioridad en su acción “la equidad racial” en el sistema judicial y la lucha contra los “extremistas violentos”.

El futuro secretario, si su nombramiento es confirmado por el Congreso, deberá reafirmar la independencia de su ministerio, tranquilizar a algunos de sus 110,000 empleados, pero también iniciar las profundas reformas prometidas por Biden durante su campaña electoral.

De 68 años, Garland tiene una larga carrera como abogado en el sector privado y fue procurador general.

En 1993 fue nombrado asistente del fiscal general adjunto en el Departamento de Justicia, donde se ocupó de graves casos de seguridad nacional, incluidos los atentados con bombas en la ciudad de Oklahoma y en los Juegos Olímpicos de Atlanta-96.

En 1997, el presidente Bill Clinton lo nombró para la Corte de Apelaciones de Washington, y recibió un amplio apoyo de los senadores demócratas y republicanos en su confirmación.

Se convirtió en juez principal de ese tribunal en 2013, y en marzo de 2016 Obama lo eligió para ocupar un puesto en la Corte Suprema después de la muerte de Antonin Scalia. Pero esa nominación no prosperó.

Su nueva designación no debería encontrar mayores dificultades en el Senado, donde los demócratas tienen ahora una ajustada mayoría y donde probablemente también conseguirá el apoyo de republicanos.

Uno de los primeros proyectos de Garland será la lucha contra la violencia y el racismo en los distintos servicios policiales, tema que se situó en el centro de la campaña electoral tras la muerte de George Floyd, un ciudadano negro asfixiado bajo las rodillas de un policía blanco a fines de mayo pasado.

Joe Biden, quien fue uno de los arquitectos en 1994 de una ley penal muy represiva, también prometió desarrollar alternativas al encarcelamiento, especialmente para los consumidores de drogas.

Con información de AFP

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