LA VOLADORÉ: SARKOZY, EXPRESIDENTE DE FRANCIA, CONDENADO A 3 AÑOS PRISIÓN

Ahora sí que le cayó la voladora en un proceso que llevó un par de años y este lunes 1º de enero, al parecer, llegó a su fin. Se trata del expresidente de Francia, Nicolas Sarkozy, quien fue condenado a tres años de prisión por los delitos de corrupción y tráfico de influencias.

Aunque no se la dejaron caer tan gacho, ya que Sarkozy podrá evitar dos años en prisión. Es decir, el Tribunal Correccional de París indicó que dos de los tres años de esta condena están exentos de cumplirse.

Y no sólo eso, otro año —el tercero— podría cumplirse mediante la prisión domiciliaria o a la Elba Esther Gordillo, con un brazalete electrónico.

Condenan a prisión a Nicolas Sarkozy, expresidente de Francia
Este lunes Nicolas Sarkozy fue declarado culpable por tráfico de influencias y corrupción —en un caso que tiene como antecedente las elecciones presidenciales en las que contendió y una investigación judicial posterior a su gestión con presidente de Francia.

La condena no fue solo para el político. Junto con él, la justicia francesa le cayó a su abogado, Thierry Herzog (quien fue inhabilitado por cinco años), y el magistrado Gilbert Azibert.

¿Cómo estuvo este caso? Pues digamos que la historia se desarrolló en dos tiempos o momentos clave y por lo que las autoridades de Francia de plano decidieron llevar a Nicolas Sarkozy a juicio.

Sarkozy fue presidente de Francia de 2007 a 2012. Durante su gestión todo se desarrolló más o menos con normalidad hasta que, ya fuera del poder (en 2014) fueron reveladas unas conversaciones telefónicas entre los hombres cercanos al expresidente y donde hablaban de mocharse con la autoridad para que Sarkozy no fuera investigado.

¿De qué? Resulta que Nicolas Sarkozy era investigado por recibir lana de la heredera de L’Oreal, Lilian Bettencourt, para financiar su campaña política rumbo a la Presidencia —con 48 millones de dólares, o sea, el doble de lo permitido por la ley.

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Foto: Getty Images.

Así que para calmar las aguas, el equipo de Sarkozy decidió que era momento de mover sus influencias y detener la investigación o mínimo que el expresidente no saliera afectado.

Y con un nombre falso —Paul Bismuth—, Sarkozy se comunicó de manera directa con el magistrado Gilbert Azibert para obtener info confidencial del caso a cambio de una súper chamba en Mónaco.

Sin embargo, las autoridades lograron obtener las conversaciones telefónicas de la triangulación entre estos personajes e inició un proceso contra Sarkozy —aquí, la defensa intentó argumentar que no había falla, ya que el magistrado nunca obtuvo la chamba que el expresidente le ofreció y que la grabación de las llamadas violentaba sus derechos humanos.

 

Al final, en este 2021 concluyó el caso de Sarkozy, a quien podríamos decir que le fue leve, ya que la ley le permitirá escapar de la prisión, más no así del castigo.

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