#LaPeorMamá. ¿Y si no hubiera sido mamá?

Dicen por ahí que el hubiera no existe, o que es el verbo de los p”#$%s.

Pero seamos sinceros, nos encanta pensar qué hubiera pasado si hubiera hecho tal o cual cosa; o si no hubiera decidido aquello.

Somos humanos, nos cuestionamos todo lo que hacemos y decidimos. O ¿solo soy yo?

Hace unas semanas nos invitaron a comer una pareja de amigos que están casados pero decidieron no tener hijos. Creo que son los únicos amigos sin hijos que me quedan. Pero ese no es el punto.

Acababan de cambiarse de depa y nos invitaron a conocerlo y a comer. Ese día, decidí no llevar a los niños pues se iban a aburrir. Y qué bueno porque qué casa tan bonita y ordenada, no sé cómo hubiera terminado.

Desde que el señor de la casa y yo decidimos que queríamos ser papás me he cuestionado mas o menos un millón y medio de veces si es la mejor decisión. Sobre todo me lo cuestiono esos días en los que quiero regalar a mis hijos.

Cuando #miniplausi estaba mas pequeña y no encontraba cómo acabar con sus berrinches me lo preguntaba diario. ¿De verdad sí nací para ser mamá?

Y bueno, claro que me lo puedo cuestionar mil millones de veces más y ya no hay qué hacerle ¿verdad? No hay devoluciones en estos pequeños monstruillos, lo decía su etiqueta.

Pero soñar no cuesta nada. Esta frase viene acompañada de una risa nerviosa ¿saben?

Cuando fui a casa de los mencionados amigos me quedé pensando qué hubiera pasado si en lugar de tener hijos nos hubiéramos quedado nosotros dos.

¿Cómo sería mi casa? ¿Estaría super ordenada y limpia siempre? La hubiera decorado quizá una decoradora super chida.

¿A qué me dedicaría? ¿Hubiera seguido siendo godín por siempre? Seguro que no daría cursos de paternidad. Tampoco escribiría un blog para ustedes, al menos no de mis peripecias con #minispeedy y #miniplausi.

¿Quiénes serían mis amigos? ¿De dónde los hubiera sacado? La gran mayoría de mis amistades, sobre todo las de los lugares a donde han enviado a mi marido por chamba se han dado por las escuelas de los niños.

¿Qué cosas me hubiera comprado? Ropa, muebles, muchas bolsas y lentes que me encantan. ¡Arriba el consumismo!

¿Hubiera viajado más? Igual y ya me hubiera ido a viajar alrededor del mundo.

Definitivamente ya me hubiera instalado en Italia, en la casa de mi mejor amiga, mínimo una vez.

Pero regreso al punto. El hubiera no existe. Jamás sabré qué hubiera pasado. Todo se quedará en imaginármelo cuando esté desquiciada por mis hijos.

Mientras tanto, disfruto lo que esta loca maternidad me ha traído. Desde las desveladas, pasando por los berrinches, las preocupaciones y dando una vuelta por las risas, los besos babeados y los “te amo” que me derriten cada vez.

Seguiré admirando las tarjetas con sopita de pasta del día de las madres, que este año estuvieron escasas y los festivales que no sabía que extrañaba y que probablemente ya no sucedan porque ya no tendré hijos en Kínder.

Seguiré acumulando vivencias y contándoselas porque en verdad lo disfruto. En fin, seguiré siendo lo que decidí ser.

Sí, pude haber decidido diferente, pude haber tenido otra vida y cuando despierto del delirio decido una y otra vez que ha sido una de las decisiones más acertadas de mi vida. AMO SER MAMÁ.

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