Cómo Nueva Zelanda logró prohibir las armas en 27 días

Tras el tiroteo en una escuela de Texas, recordamos cómo “uno de los días más oscuros” de la historia de Nueva Zelanda llevó al país a endurecer el control de armas en tan solo un mes.

 

Nueva Zelanda tenía una de las legislaciones más permisivas de control de armas, hasta que vivió “uno de los días más oscuros” de su historia reciente.

15 de marzo de 2019. Un autoproclamado supremacista blanco irrumpe en una mezquita del centro de Christchurch (en la isla sur de Nueva Zelanda) y abre fuego contra los congregados.

Menos de 30 segundos después, regresa a su auto para recargar munición y vuelve a la mezquita para seguir disparando.

Luego conduce hasta un segundo centro islámico y reanuda el tiroteo, retransmitiéndolo en directo por redes sociales.

En la masacre, medio centenar de personas perdieron la vida a manos de Brent Tarrant, de 28 años, quien fue sentenciado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.

Fue la primera condena de este tipo en Nueva Zelanda, y también la primera por “terrorismo”.

El ataque, el más mortífero de la historia reciente del país, llevó al gobierno a impulsar una reforma legislativa de control de armas que se convirtió en un referente internacional.

Apenas un mes después del tiroteo, las armas que usó Tarrant ya estaban prohibidas.

En la otra cara de la moneda, Estados Unidos acumula tiroteos masivos ante la frustración de aquellos que pugnan por un cambio en las leyes de armas.

La primera ministra de Nueva Zelanda compareció en rueda de prensa al día siguiente de la masacre, consciente de estar viviendo “uno de los días más oscuros” para la nación.

Informó de que el principal sospechoso había adquirido legalmente las cinco armas usadas durante el ataque.

“Les puedo decir una cosa ahora mismo, nuestras leyes de armas cambiarán”, prometió Ardern, del partido laborista.

Por su parte, la ex primera ministra neozelandesa Helen Clark dijo a la BBC que le sorprendería si el Parlamento no legislara para un control más estricto del porte de armas.

Y así fue. En pocos días, se activó el engranaje legislativo.

No se había cumplido una semana desde la masacre cuando Nueva Zelanda ya preparaba un borrador de la reforma legislativa sobre el control de armas.

Jacinda Ardern informó de que las nuevas leyes entrarían en vigor en tres semanas, el día 11 de abril.

Hasta esa fecha, se aplicaría una normativa temporal para evitar que la población pudiera acumular armas que iban a ser restringidas (semiautomáticas de uso militar y fusiles de asalto, así como los componentes que podrían usarse en su fabricación).

La primera ministra ordernó una Comisión Real -una importante investigación pública formal- para averiguar si se podría haber prevenido el ataque terrorista.

Las conclusiones se publicaron en un informe en diciembre de 2020, junto con una cuarentena de recomendaciones sobre seguridad nacional y el bienestar social de las comunidades.

El documento, de cerca de 800 páginas, indicó que si bien no había indicios de que el ataque a Nueva Zelanda fuera inminente, sí hubo “fallos” en el sistema policial a la hora de vetar la compra de armas.

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