Salió en bicicleta de Uruguay va a Alaska

Convencido de que los sueños se cumplen, y más aun los retos son para vivirlos, el Uruguayo Tabaré Alonso acompañado de la joven fotógrafa Fernanda Lem se encuentran de paso por la región de Guaymas y Empalme, luego de recorrer miles de kilómetros desde sus lugares de orígenes (el de Uruguay, ella de Chihuahua), la metal final es llegar hasta Alaska.

Llegaron aquí después de cruzar los límites entre Chihuahua y Sonora, su destino una playa; se encontraron con el Cochorit en el municipio de Empalme, tras cruzar el valle regional, donde conocieron a personas residentes de los distintos ejidos, quienes los esperaron para conocer la historia del hombre que ha desafiado los caminos de quince países, solamente transportándose en sus respectivas bicicletas.

“Empalme. Un paraíso de aguas  turquesas a 3 km de la Carretera Internacional SONORA.

En realidad son 30 kilómetros de playas vírgenes, color turquesa en el Municipio de Empalme con dunas de arena blanca. Nos despedíamos de la sierra y ahora conociendo las playas de Sonora en bicicleta”, expreso,

La recompensa! Conocer rincones increíbles del estado y no puede falta el pescado frito!

Continuamos. Hacia Guaymas y San Carlos. Hermosillo, Puerto Peñasco, Desierto de Altar, Mexicali, La Rumorosa, Tecate, Tijuana, Chula Vista, Carlsbad, Los Ángeles.

LLEGA A LA PLAYA DE SONORA

400 kilómetros en bicicleta atravesando la sierra entre Basaseachi y Yécora entre subidas y bajadas llegaron a Tecoripa, luego tomaron un camino de terracería hasta San Marcial y conocieron pequeños pueblos del Valle: La Misa, Santa María, La Atravesada, La Palma , San Fernando y luego de 15 días llegaron por fin al mar, a la Playa Cochórit.

“Dos veces me dije, ¿qué estoy haciendo? Pero no por los kilómetros de soledad en la sierra de Sonora, o el calor y la falta de agua. Sino porque no tengo la fuerza  física suficiente para subir montañas en bicicleta. Ayer finalmente llegamos a Cochórit”, narró Fernando Lem, quien se encarga de evidenciar cada momento de esta  travesía con Tabaré Alonso.

Subrayó ¿realmente se quién soy? Porque una cosa son palabras y otra los hechos. Hoy le hablo a Fernanda y en silencio susurro “valió la pena cada kilómetro, cada lágrima en las subidas y las noches sin dormir por escuchar ruidos que solo veía en los programas de televisión. Llegar a lugares nuevos sin saber dónde dormir o dónde podremos abastecernos de agua.

“Checar el mapa y solo ver pueblos alejados en Sonora. Todo cambió cuando llegamos a San Marcial al valle de Guaymas y Empalme, decenas de pueblos en todas las direcciones sobre los campos agrícolas de Sonora. Personas amables y espontáneas que nos paraban para saber si necesitábamos algo”.

Compartió que tras recorrer 400 kilómetros y todos los días sucedía algo. Pero siempre a ella, le picaron dos arañas, las hormigas, lloró 2 veces, reí mil, le siguieron perros para morderla y sacaba energía de donde existía agotamiento para pedalear más rápido. Sin agua varias veces, se deshidrató llegando al Municipio dé Onavas, Sonora, los pararon personas extrañas que  les ayudaron en Yécora, “me cortaba y espinaba las manos con cualquier superficie puntiaguda. Vi cientos de estrellas acampando sobre el río Yaqui. Todos los días me temblaron las piernas cuando terminábamos de pedalear, ayer también al llegar al mar, pero esta vez de emoción al sentir la brisa del mar a 30 kilómetros, el viento fresco en la cara. A minutos de llegar al mar le pregunté a Tabaré si iba a grabar un video en vivo y me dice que no, que era mi momento, solo mío, solo de nosotros”.

La humildad de los pueblos, la tranquilidad de los ejidos, saludos broncos y cálidos de los vaqueros en los campos, Sonora  le enseñó a comer con hambre, probar nuevas comidas y otras que no le gustaban y luego de pedalear todo le sabe rico. Una cerveza a 40 grados luego de pedalear todo el día. Un beso robado con  sabor a sal. “Hoy pedaleo por mis sueños al lado de un loco soñador que nunca deja imaginar qué hay más allá”.

Exclamó, “Ese loco, aventurero que viene de Uruguay un día llegó a Chihuahua y aquí voy yo atrás despertando, buscando y cumpliendo sueños compartidos, amonos hacia el Norte, amomos a conocer el desierto de altar”.

Con una bicicleta, un sartén, una hamaca, poca ropa y muchas ganas de descubrir qué les depara el camino, el aventurero y su fotógrafa se encuentran hoy mismo en tierra sonorense.

El uruguayo dijo tener mucho miedo en un principio, pues dejar una vida ya hecha es una de las cosas más difíciles que hizo “Nuestro sueño de recorrer América desde Uruguay hasta Alaska en Bicicleta, pero el miedo a empezar algo distinto me hacía posponer mi plan de adentrarme a lo más profundo de América. Dejar el trabajo de oficina en Montevideo, mi hogar y la zona de confort, era solo el comienzo de esta maravillosa experiencia; las alegrías, los sinsabores, la felicidad, el amor, para dar el primer paso a esta travesía que me hizo soñar despierto. Era el comienzo de una hermosa locura, de romper esquemas, estereotipos, creencias, paradigmas y prejuicios”.

El video del extranjero en Guaymas comienza hablando del clima en la entidad, como bromeando del calor, sin embargo la fresca brisa del mal aliviana el largo viaje del aventurero.

 

Ultimas Noticias