Una Colombia expectante se juega su futuro en las presidenciales más reñidas

A días de la segunda vuelta en Colombia el resultado es impredecible, pues las encuestas dan empate técnico entre Rodolfo Hernández y Gustavo Petro.

 

La disputa en segunda vuelta de la Presidencia de Colombia se presenta como la más reñida de los últimos tiempos y en un ambiente de alta tensión que, dependiendo de la estrechez del resultado, puede desembocar en agitación popular en un país marcado por la violencia política.

A pocos días de las elecciones del 19 de junio el resultado es absolutamente impredecible, pues las encuestas dan empate técnico entre el populista Rodolfo Hernández y el izquierdista Gustavo Petro, quien estuvo al frente hasta la primera vuelta.

El último sondeo, de la firma Invamer, divulgado el pasado viernes, mostraba a Hernández con 48.2 por ciento de la intención de voto, contra 47.2 por ciento de Petro, dentro del margen de empate técnico.

Falta ver el impacto que tendrá el escándalo destapado el pasado jueves -cuando ya se había hecho la encuesta- por la divulgación de unos videos en los que la campaña de Petro discute cómo desprestigiar a sus rivales, entre otros asuntos espinosos.

“En este siglo es lo más apretado que han estado los candidatos en una segunda vuelta, lo cual abre un panorama de mucha tensión en el ambiente”, explica a EFE el consultor en asuntos públicos, comunicación política y opinión pública Andrés Segura, socio de la firma Ennoia.

Hernández fue la sorpresa al meterse en la segunda vuelta por delante del derechista Federico “Fico” Gutiérrez y con ese impulso se convirtió en el rival más difícil que podría encontrar Petro ya que, al igual que él, es un candidato crítico con el poder establecido que promete hacer el cambio que el país reclama.

Con un discurso centrado exclusivamente en la lucha contra la corrupción y los políticos ladrones, y sin una estructura de partido detrás, el ingeniero Hernández, de 77 años, logró en la primera vuelta 5.9 millones de votos (28.15 por ciento), que lo certificaron para ir al balotaje con Petro, quien recibió 8.5 millones (40.32 por ciento).

Los analistas señalan que esta vez, a diferencia de otras elecciones, los indecisos y el voto en blanco sí pueden ser determinantes por lo cerrada de la disputa y porque son básicamente apoyos que se le escaparán a Hernández ya que Petro cuenta con un voto fiel.

También existe la posibilidad de que parte de quienes dicen que van a votar en blanco sean en realidad “votos vergonzantes” o “votos ocultos” que pueden preferir a Hernández, con todos sus defectos, antes que a Petro por sus polémicas propuestas económicas y por sus alianzas con políticos corruptos para sumar en estas elecciones.

“Puede haber mucho voto oculto, aunque en realidad en un país así, polarizado como éste, más que voto oculto, lo que hay es una serie de votos que no se han terminado de acomodar”, afirma Sánchez.

El problema está en que si el resultado es muy apretado, probablemente será cuestionado por el perdedor, “especialmente si el ganador es Rodolfo”, dice Segura, pues hay grupos que han amenazado con no aceptar una derrota de Petro que hace un mes parecía imposible.

Por eso es importante que el ganador consiga una ventaja cercana al millón de votos, que equivale al 5 por ciento de los sufragios depositados en las urnas, para no dar lugar a dudas.

“Un millón de votos es una diferencia respetable y verificable, pero si es de medio millón, en la situación actual la cosa se pone más peluda”, concluye Sánchez.

Con información de EFE.

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