Cómo el estrés agota las células madre del cabello y provoca calvicie

El vínculo histórico entre el estrés crónico y la pérdida de cabello, una observación sostenida durante décadas tanto por la medicina popular como por la tricología, finalmente ha sido desvelado a nivel molecular. La comunidad científica ha logrado identificar el agente causal que traduce la tensión psicológica y fisiológica en la interrupción del ciclo de crecimiento capilar, revelando el “eslabón perdido” biológico.

El mecanismo clave reside en la activación de la respuesta de “lucha o huida”, orquestada por el sistema nervioso simpático. Cuando el organismo percibe una amenaza o se somete a un estrés significativo y sostenido, este sistema libera masivamente un potente neurotransmisor: la noradrenalina (también conocida como norepinefrina), una molécula esencial en la mediación de las reacciones de emergencia del cuerpo.

Se ha descubierto que las terminaciones nerviosas simpáticas se extienden hasta el nicho de las células madre dentro del folículo piloso, la estructura fundamental responsable de generar el cabello. La noradrenalina liberada actúa directamente sobre estas células madre del folículo piloso.

El efecto de la noradrenalina no es un simple daño, sino una sobreestimulación. Induce una activación hiperactiva y prematura de las células madre. En un ciclo normal, estas células se activan de manera controlada para regenerar el folículo. Sin embargo, bajo la influencia del estrés mediado por la noradrenalina, las células madre se agotan y se consumen a una velocidad anormalmente alta.

Este consumo acelerado conduce a un estado de quiescencia permanente de las células madre. Una vez agotadas, estas células pierden irreversiblemente su capacidad para iniciar nuevos ciclos de crecimiento. El folículo piloso queda incapacitado para regenerarse, interrumpiendo la fase anágena (crecimiento) y resultando en la caída del cabello y, finalmente, en el desarrollo de la alopecia ligada al estrés.

Este conocimiento no solo valida la creencia popular, sino que también abre nuevas vías para la investigación de tratamientos. La modulación de la señalización de la noradrenalina o la protección de las células madre frente a su efecto destructivo podrían ser estrategias terapéuticas futuras para combatir la caída del cabello inducida por el estrés.

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