Tras las recientes declaraciones de Imelda Tuñón sobre el fallecimiento de Julián Figueroa, surge la duda sobre el uso y los efectos de la naltrexona en el organismo.
La salud de Julián Figueroa ha vuelto a ser tema de conversación luego de que Imelda Tuñón mencionara la naltrexona como un factor relevante en los eventos que rodearon su partida. Esta sustancia es un medicamento utilizado principalmente en el tratamiento de dependencias, ya que actúa bloqueando los receptores de opioides en el cerebro, ayudando a reducir el deseo de consumo.
Aunque la naltrexona es un fármaco aprobado por autoridades sanitarias para combatir adicciones al alcohol y a los narcóticos, su uso requiere una supervisión médica estricta. Imelda Tuñón sugirió que la interacción o el contexto del uso de este fármaco pudo haber tenido repercusiones graves en el estado físico del cantante, lo que ha generado una nueva ola de análisis sobre el caso.
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Expertos en farmacología señalan que, si bien la naltrexona no es una droga recreativa, su administración en pacientes con ciertas condiciones cardíacas preexistentes o en combinación con otras sustancias debe ser monitoreada. La revelación de Tuñón busca aportar claridad sobre los procesos personales que atravesaba el hijo de Joan Sebastian antes de su fallecimiento por un infarto agudo al miocardio.
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La comunidad médica recalca la importancia de no estigmatizar el uso de medicamentos auxiliares en procesos de rehabilitación, pero enfatiza que la automedicación o el mal manejo de dosis pueden ser contraproducentes. Las palabras de Imelda Tuñón han servido para que el público comprenda mejor la complejidad de las batallas internas que libraba el joven artista.





