Hilary Duff confesó recientemente que su asistencia al estreno de Un viernes de locos fue un acto deliberado para incomodar a su entonces rival, Lindsay Lohan.
Hilary Duff rompió el silencio sobre uno de los episodios más recordados de la cultura pop de los años 2000 durante una entrevista en un podcast. La actriz de 38 años admitió que, siendo adolescente, decidió irrumpir en la alfombra roja de la película protagonizada por Lohan con el objetivo de marcar su territorio. Según relató, fue el actor Chad Michael Murray quien le facilitó la entrada, lo que ella aceptó sin dudar como parte de la dinámica de competencia que mantenían en aquel momento.
La rivalidad entre Hilary Duff y la protagonista de Juego de Gemelas surgió principalmente por un triángulo amoroso con el fallecido cantante Aaron Carter. La falta de redes sociales en esa época contribuía a que los rumores y malentendidos escalaran rápidamente, alimentando una enemistad que los medios de comunicación explotaron durante años. Ambas estrellas eran las figuras principales de Disney Channel, lo que las colocaba constantemente en una carrera por el dominio del mercado juvenil.
Te podría interesar: Nick Reiner se declara inocente por el doble homicidio
A pesar de los roces del pasado, la intérprete de Lizzie McGuire aseguró que actualmente ambas mantienen una relación cordial. Hilary Duff recordó un encuentro en un club nocturno donde Lohan se le acercó para aclarar las cosas y sellar la paz con un brindis. Para la actriz, recordar estos momentos ahora resulta divertido, pues entiende que gran parte del conflicto fue producto de la inmadurez propia de la edad y la presión de la industria.
Véase también: Lily Collins: los secretos de Audrey Hepburn al cine
Finalmente, la celebridad destacó que la ausencia de comunicación directa en el pasado hacía que cualquier comentario externo generara enojos innecesarios. Al ver hacia atrás, Hilary Duff celebra que ambas hayan podido superar esa etapa de “némesis de la infancia” para convertirse en adultas que respetan sus respectivas trayectorias. Este relato humaniza a las ídolos de toda una generación, mostrando que incluso las disputas más mediáticas pueden resolverse con el paso de los años.





