Un estudio de ADN antiguo revela el brote más temprano conocido de peste en humanos, ocurrido en comunidades cazadoras-recolectoras.

Investigadores identificaron en Siberia la evidencia más antigua de la bacteria Yersinia pestis, responsable de la peste, en restos humanos de hace aproximadamente 5.500 años. El hallazgo proviene del análisis de ADN antiguo en cementerios cercanos al lago Baikal, donde se detectaron dos brotes distintos en poblaciones prehistóricas.
El estudio, publicado en la revista Nature, analizó decenas de individuos y encontró rastros del patógeno en una proporción inusualmente alta de los cuerpos examinados, lo que sugiere brotes graves y sostenidos en el tiempo dentro de pequeños grupos de cazadores-recolectores.
Uno de los resultados más llamativos es que la enfermedad afectó de forma desproporcionada a niños y adolescentes. Los patrones de enterramiento muestran una mortalidad infantil elevada, lo que apunta a que estas primeras cepas de la peste eran especialmente letales para los más jóvenes.
Los científicos explican que estas variantes antiguas de la bacteria eran diferentes a las posteriores responsables de pandemias históricas como la peste negra. En particular, carecían de genes asociados a la transmisión por pulgas, lo que sugiere que el contagio ocurrió probablemente por contacto directo o por vía respiratoria.
El hallazgo cambia la idea de que las grandes epidemias surgieron únicamente con la agricultura y las ciudades, ya que demuestra que enfermedades altamente mortales ya circulaban entre sociedades nómadas mucho antes de los asentamientos urbanos. Esto abre nuevas preguntas sobre la evolución temprana de los patógenos y su impacto en la historia humana.
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