
La Casa Blanca defendió la aeronave donada por Catar luego de que Trump utilizara el antiguo avión presidencial durante parte de su viaje desde Turquía.
El nuevo Air Force One del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a colocarse en el centro de la polémica luego de que el mandatario optara por viajar en el antiguo avión presidencial durante parte de su regreso de la cumbre de la OTAN en Turquía, una decisión que reavivó cuestionamientos sobre la seguridad de la aeronave donada por Catar.
La Casa Blanca rechazó las versiones sobre posibles fallas y aseguró que el nuevo Boeing 747-8 cuenta con protocolos de seguridad de alto nivel para garantizar la protección del presidente y su equipo. El director de Comunicaciones, Steven Cheung, explicó que el cambio de aeronave respondió a maniobras de distracción para reducir riesgos ante posibles amenazas, especialmente en un contexto de renovadas tensiones con Irán.
No obstante, la decisión alimentó las críticas sobre el avión, cuya remodelación tuvo un costo cercano a los 400 millones de dólares. Además de las dudas sobre su seguridad, legisladores y especialistas en ética han cuestionado que la aeronave haya sido un obsequio del gobierno catarí, al considerar que podría representar un conflicto de intereses para la administración estadounidense.
Durante su estancia en Turquía, Trump afirmó que es el “objetivo número uno” de Irán, aunque evitó confirmar que existiera una amenaza específica contra el nuevo Air Force One. Tras arribar a una base militar en el Reino Unido a bordo del antiguo avión presidencial, abordó posteriormente la nueva aeronave para continuar su gira internacional.
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