
Una gestante que se negó a interrumpir el embarazo pidió a la Corte Suprema intervenir en la disputa por la custodia de un bebé con una grave cardiopatía
Una disputa entre una pareja de California y la mujer que gestó a su hijo llegó hasta la Corte Suprema de Estados Unidos, luego de que la gestante, McKenna West, se negara a interrumpir el embarazo pese a que los padres biológicos solicitaron un aborto tras conocer que el bebé padecía una grave malformación cardíaca.
West, una enfermera de Alaska, fue contratada por Omar Ahmed y Nausheen Gilkar para llevar adelante el embarazo mediante gestación subrogada. A las 20 semanas, los médicos detectaron que el feto tenía síndrome de corazón izquierdo hipoplásico, una enfermedad congénita grave que afecta el desarrollo de una parte del corazón y requiere varias intervenciones quirúrgicas.
Tras conocer el diagnóstico, la pareja solicitó que se interrumpiera el embarazo. West inicialmente acudió a una cita para realizar el procedimiento, pero finalmente decidió no hacerlo. Posteriormente viajó a Texas, donde las restricciones al aborto son mucho más severas que en California.
El bebé nació el 12 de agosto en Dallas. West lo llama Gabriel, mientras que los padres biológicos lo identifican como Rumi. El menor fue sometido a una primera cirugía y permanece hospitalizado en estado crítico debido a su condición cardíaca.
La disputa se trasladó entonces a los tribunales. Los padres biológicos sostienen que West incumplió el contrato de gestación subrogada y argumentan que ellos son los padres legales del niño. Tribunales de California reconocieron su filiación y posteriormente un tribunal de Texas confirmó esas determinaciones.
West, por su parte, sostiene que busca obtener la custodia para garantizar que el bebé reciba todas las intervenciones médicas necesarias. Sus abogados aseguran que la pareja no está comprometida a autorizar las cirugías que el menor necesita y que ella estaría dispuesta a renunciar a su reclamo de custodia si los padres garantizan que continuará recibiendo tratamiento.
La mujer presentó el 9 de septiembre una apelación de emergencia ante la Corte Suprema de Estados Unidos para solicitar que intervenga en el caso y suspenda la resolución que reconoce a Ahmed y Gilkar como padres legales del menor.
El caso también recibió la intervención de autoridades y organizaciones conservadoras. El fiscal general de Texas, Ken Paxton, respaldó inicialmente que el bebé permaneciera en el estado y recibiera atención médica, mientras organizaciones contrarias al aborto apoyaron legalmente a West.
La controversia ha adquirido una dimensión política debido a que enfrenta las distintas legislaciones de California y Texas sobre el aborto y la gestación subrogada. Además, pone sobre la mesa quién debe tomar decisiones médicas cuando los padres biológicos y la mujer gestante tienen posiciones opuestas sobre el tratamiento de un bebé con una enfermedad grave.
La gestación subrogada no cuenta con una regulación federal uniforme en Estados Unidos, por lo que las leyes varían entre los estados. Esta situación ha complicado la disputa y ha generado un conflicto jurídico entre distintas jurisdicciones.
La Corte Suprema todavía no ha decidido si aceptará intervenir en el caso. Mientras tanto, el bebé permanece hospitalizado y la disputa por su custodia continúa en los tribunales.




