
La edición genética permite prolongar la supervivencia de pacientes con órganos porcinos, aunque el xenotrasplante todavía es una alternativa experimental
La escasez mundial de órganos ha impulsado una carrera científica para utilizar cerdos modificados genéticamente como posibles donantes para seres humanos. Estados Unidos y China concentran actualmente buena parte de los avances en el campo de los xenotrasplantes, apoyados en técnicas de edición genética como CRISPR para reducir el rechazo inmunológico.
Uno de los casos más recientes es el de Tim Andrews, un paciente estadounidense que recibió un riñón de cerdo modificado genéticamente dentro de un ensayo autorizado en Estados Unidos. El órgano funcionó durante nueve meses, hasta que un nuevo episodio de rechazo obligó a retirarlo, y posteriormente Andrews recibió un riñón humano compatible.
En Estados Unidos, compañías como eGenesis y Revivicor desarrollan órganos porcinos modificados y ya existen ensayos clínicos con pacientes. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos también autorizó un estudio de eGenesis con 33 participantes que comenzaría el próximo año.
China también ha conseguido avances importantes. La empresa ClonOrgan ha logrado mantener uno de sus riñones porcinos durante más de 200 días, mientras que un hospital de la Universidad Médica de Anhui realizó un trasplante de hígado de cerdo a una persona viva que posteriormente murió cuatro meses después.
A pesar de los avances, los especialistas advierten que todavía se trata de procedimientos experimentales y que quedan problemas por resolver relacionados con el rechazo, la inmunosupresión, la durabilidad de los órganos y los posibles riesgos de infección. Además, existe preocupación sobre el costo de estos tratamientos y la posibilidad de que el acceso quede limitado a pacientes con mayores recursos.




