
Wilber Rafael Garcés Pérez permanece bajo custodia federal con una bala alojada cerca de la columna y presenta parálisis en el lado izquierdo
La madre del migrante venezolano Wilber Rafael Garcés Pérez pidió atención médica urgente para su hijo, quien permanece bajo custodia federal en Estados Unidos después de recibir un disparo de un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Austin, Texas.
Garcés Pérez, de 28 años, fue baleado el domingo en la parte superior de la espalda durante un operativo migratorio. La bala permanece alojada cerca de su columna y, de acuerdo con su madre, Flor Pérez, el joven presenta inmovilidad en el lado izquierdo de su cuerpo.
“Está bastante lastimado y con mucho dolor”, declaró Flor Pérez, quien se encuentra en el estado venezolano de Lara y exige que su hijo reciba la atención médica necesaria para ser operado.
La madre explicó que Garcés fue trasladado inicialmente a un hospital después del ataque, pero posteriormente fue llevado nuevamente a un centro de detención migratoria. Según su familia, hasta ese momento únicamente había recibido medicamentos para controlar el dolor y permanecía sin la atención hospitalaria que consideran necesaria.
El propio Garcés relató que la bala le fracturó la clavícula y que los médicos no pudieron retirarla debido a su cercanía con la columna vertebral. Posteriormente, su abogada, Kate Lincoln-Goldfinch, informó que fue trasladado nuevamente a un hospital debido a la parálisis que presentó en el lado izquierdo.
La familia también cuestionó las circunstancias en las que ocurrió el disparo y pidió una investigación sobre la actuación de los agentes de ICE. Flor Pérez sostuvo que su hijo se encontraba trabajando como repartidor cuando ocurrió el incidente.
De acuerdo con el relato de Garcés y su defensa, el joven se encontraba dentro de su vehículo cuando agentes de inmigración lo interceptaron. Él aseguró que los agentes no se identificaron ni utilizaron luces o sirenas antes del incidente y negó haber protagonizado una persecución a pie. La versión contrasta con la información difundida inicialmente por la policía de Austin, que señaló que el migrante había huido de los agentes.
Garcés llevaba más de cinco años fuera de Venezuela y, según sus familiares, ingresó legalmente a Estados Unidos desde México hace casi tres años mediante un programa de permiso humanitario. También tenía una solicitud de asilo en curso y autorización para trabajar como repartidor, de acuerdo con la información proporcionada por su familia.
La situación médica del venezolano generó cuestionamientos después de que fuera trasladado a un centro de detención ubicado aproximadamente 135 millas de Austin, tras permanecer unas cuatro horas en un hospital. Su abogada y organizaciones defensoras de migrantes han cuestionado si recibió atención suficiente antes de ser puesto bajo custodia migratoria.
El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos señaló que Garcés se encuentra bajo atención médica permanente y recibe medicamentos para el dolor. La dependencia también indicó que los agentes de ICE no tienen autoridad para decidir qué procedimiento médico debe realizarse para retirar la bala.
Además de la preocupación por la salud de su hijo, Flor Pérez pidió que se investigue al agente que realizó el disparo y que se determinen las responsabilidades correspondientes. La familia sostiene que Garcés no representaba una amenaza que justificara el uso de la fuerza.
Mientras continúa la situación legal y migratoria del venezolano, sus familiares esperan que pueda recibir atención especializada y que los médicos determinen el procedimiento adecuado para tratar la lesión provocada por el disparo.
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