
Un sistema de inteligencia artificial permite la coordinación de drones y vehículos terrestres en misiones espaciales complejas
Ingenieros de la NASA desarrollaron y probaron un sistema de inteligencia artificial que permite a flotas de robots trabajar en equipo de manera completamente autónoma. El proyecto ASTRA (Adaptive Sensing Technology for Responsive Autonomy) busca que los vehículos coordinen sus habilidades particulares en terrenos hostiles sin requerir supervisión desde la Tierra. Las pruebas de campo se llevaron a cabo en las instalaciones del Instituto del Transporte de Virginia Tech, simulando las condiciones operativas de misiones de exploración planetaria. Esta tecnología permitirá recolectar datos científicos y procesar hallazgos a una velocidad significativamente mayor que los métodos tradicionales conducidos a distancia.
La dinámica de trabajo desplegada en las pruebas asignaba a un dron aéreo la tarea inicial de sobrevolar extensas zonas para detectar puntos de interés científico. Una vez identificados los objetivos, la programación de la flota sopesaba los riesgos del entorno frente a los beneficios de la investigación para asignar el vehículo más adecuado. Un rover equipado con sensores LiDAR escaneaba el terreno para elaborar mapas detallados y guiar a los demás miembros sorteando obstáculos. Simultáneamente, un segundo vehículo terrestre provisto de un brazo articulado procedía a la recolección física de muestras de suelo y roca.
Durante los ensayos, la flota robótica demostró una elevada capacidad de adaptación estratégica al reevaluar constantemente su plan de trabajo inicial. Cuando el dron descubría un área de interés secundaria durante sus recorridos, el sistema no abandonaba la misión en curso, sino que pausaba la actividad para reorganizar las prioridades. El software sopesaba los nuevos datos, ajustaba la distribución de tareas entre los integrantes y movilizaba los recursos necesarios para investigar el nuevo hallazgo. Este tipo de razonamiento autónomo resulta fundamental en entornos donde las comunicaciones directas sufren retrasos o interrupciones constantes.
El objetivo principal de esta tecnología es habilitar misiones en regiones espaciales inaccesibles o peligrosas para la presencia de astronautas. Las aplicaciones abarcan desde la exploración de terrenos complejos en Marte hasta zonas en la Luna que permanecen incomunicadas con la Tierra. Al eliminar la dependencia de órdenes dictadas en tiempo real por operadores humanos, los vehículos pueden tomar decisiones inmediatas ante riesgos imprevistos. La arquitectura del proyecto ASTRA sienta las bases para las futuras fases de exploración científica independiente en el sistema solar.
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