
Un estudio revela los mecanismos biológicos del animal terrestre más longevo
Un análisis genético enfocado en Jonathan, una tortuga gigante de Aldabra de 194 años considerada el animal terrestre más longevo del mundo, arrojó luz sobre los factores moleculares que retrasan su envejecimiento. El ejemplar, que habita en la isla de Santa Elena desde finales del siglo XIX, presenta adaptaciones genéticas especiales orientadas a proteger su ADN, resguardar la integridad de los telómeros, regular de forma eficiente la insulina y prevenir el desarrollo de tumores cancerígenos. La investigación, publicada en la revista Science Advances, detalla cómo los científicos obtuvieron muestras de la cavidad bucal del quelonio para examinar las particularidades de su genoma.
Los resultados del trabajo señalan que, a diferencia de lo que ocurre habitualmente en los procesos de senectud, varios cientos de interruptores moleculares en el ADN de Jonathan conservan un orden y una regulación química muy similares a los de especímenes considerablemente más jóvenes. Aunque los expertos apuntan que es necesario mantener la cautela al extrapolar estos hallazgos a los seres humanos, el conocimiento de los mecanismos biológicos de estas especies excepcionales abre vías prometedoras para la investigación médica enfocada en comprender los procesos fundamentales del envejecimiento celular.
Noticias relacionadas:
Sigue los reportes de última hora en FM 105
Infórmate sobre los acontecimientos en El Vigía
Consulta las actualizaciones de la prensa en Entorno Informativo




