
El inmueble permaneció abandonado durante años en Medellín y se convirtió en un foco de inseguridad; las autoridades buscan recuperar el espacio y mejorar la convivencia vecinal
La Alcaldía de Medellín, Colombia, inició la demolición de una vivienda vinculada históricamente al narcotraficante Pablo Escobar, que permaneció abandonada durante años y, de acuerdo con reportes oficiales, era utilizada para el consumo de drogas y alcohol, encuentros sexuales y presuntos rituales satánicos.
Los trabajos comenzaron el martes 13 de octubre de 2026 en el barrio El Diamante número 2, ubicado en la comuna de El Poblado. La intervención se realizó después de que las autoridades emitieran un concepto técnico favorable y se expidiera la orden correspondiente para demoler la construcción.
Según la administración municipal, el inmueble se había convertido en un foco de problemas de seguridad y convivencia para los habitantes de la zona. Las denuncias señalaban que el lugar era frecuentado durante las noches para consumir estupefacientes y bebidas alcohólicas, además de la presunta realización de rituales satánicos.
El alcalde encargado de Medellín, Manuel Villa Mejía, afirmó que la ciudad no debe permitir que propiedades abandonadas se conviertan en espacios que afecten la tranquilidad de los habitantes ni que sirvan para exaltar la figura de antiguos integrantes del narcotráfico.
La autoridad municipal también señaló que la demolición busca combatir el narcoturismo, una actividad que atrae visitantes interesados en recorrer lugares relacionados con la vida y las operaciones criminales de Pablo Escobar, quien encabezó el Cártel de Medellín y murió en 1993.
El terreno donde se encontraba la vivienda tiene una superficie de mil 854 metros cuadrados y su historia está relacionada con el entorno familiar del narcotraficante. Los antecedentes documentales indican que fue adquirido en 1979 por Victoria Eugenia Henao, esposa de Escobar.
En 2004, el inmueble quedó bajo una medida cautelar de la Fiscalía General de Colombia, como parte de los procedimientos relacionados con la extinción de dominio. Posteriormente, en 2018, pasó al Fondo para la Rehabilitación, Inversión Social y Lucha contra el Crimen Organizado, administrado por la Sociedad de Activos Especiales.
La propiedad permaneció abandonada durante años, situación que, según las autoridades y residentes de la zona, favoreció la aparición de actividades irregulares y problemas de seguridad. También se identificaron elementos y grafitis que fueron relacionados con los presuntos rituales denunciados.
La administración municipal explicó que la decisión de demoler la construcción se tomó después de realizar las gestiones necesarias con las autoridades responsables del inmueble. El objetivo es recuperar el espacio y evitar que continúe asociado con actividades que deterioren la convivencia de la comunidad.
El alcalde encargado sostuvo que Medellín busca fortalecer una imagen vinculada con la legalidad y el respeto a los ciudadanos, en lugar de promover sitios relacionados con la historia criminal de la ciudad.
Tras el derribo de la vivienda, el futuro del terreno deberá definirse con las autoridades correspondientes. Entre las posibilidades se encuentra destinar el espacio a proyectos que beneficien a la comunidad, aunque todavía no se ha confirmado un uso definitivo.
La intervención forma parte de los esfuerzos del gobierno local para recuperar zonas afectadas por el abandono y atender las preocupaciones de los residentes, al tiempo que busca evitar la glorificación de figuras relacionadas con el narcotráfico colombiano.
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