
El técnico del Atlante apuesta por la intensidad, la presión alta y la competencia interna para construir sus equipos
Miguel Herrera explicó las bases de su estilo como entrenador y las influencias que marcaron su carrera, entre ellas Alberto Guerra, Enrique Meza y Ricardo La Volpe. El actual director técnico del Atlante sostiene que la actitud, el esfuerzo y la determinación son principios fundamentales que no pueden negociarse dentro de un equipo.
El estratega reconoció que tomó elementos de sus referentes para construir una identidad propia. Su camino hacia la dirección técnica comenzó cuando jugaba como futbolista y tuvo que aprender a defender desde la posición de lateral. Posteriormente, Luis Flores lo convenció de realizar el curso de entrenador y José Antonio García le abrió las puertas para comenzar como auxiliar antes de asumir la dirección de un equipo.
Entre las principales características de su propuesta futbolística destacan la presión alta, la salida controlada desde la defensa y la llegada de numerosos jugadores al área rival. Herrera suele utilizar un esquema 5-3-2, aunque puede modificarlo a una línea de cuatro defensores o recurrir a variantes como el 4-1-3-2, dependiendo de las características de su plantilla y de las necesidades de cada partido.
Para el entrenador, la intensidad debe estar acompañada de organización táctica. Presionar al rival implica intentar recuperar el balón cerca de su portería y limitar sus opciones, pero hacerlo sin orden puede dejar espacios que faciliten los ataques contrarios. Por ello, considera indispensable que sus jugadores comprendan los movimientos y trabajen constantemente para ejecutarlos correctamente.
Otro de los principios de Herrera es que la titularidad debe ganarse con rendimiento y trabajo, independientemente del nombre o la trayectoria de cada futbolista. Como ejemplo, recordó el caso de Raúl Jiménez durante su etapa en el América, cuando el delantero conservó su lugar pese a la llegada del ecuatoriano Narciso Mina. “Tú eres el titular hasta que tú quieras”, le dijo al atacante para motivarlo a mantener su nivel.
El técnico también destacó la importancia de estudiar a los rivales, revisar videos y utilizar estadísticas para evaluar el rendimiento. Aunque considera que los datos físicos y las herramientas tecnológicas ayudan a tomar decisiones, sostiene que la experiencia y la lectura del partido siguen siendo esenciales. Después de una derrota, acostumbra revisar lo sucedido y analizar posibles correcciones con sus auxiliares.
Finalmente, Herrera reconoció que la carrera de entrenador exige sacrificios personales y familiares, debido a las jornadas de trabajo y al tiempo que demanda la preparación de los equipos. A pesar de ello, afirmó que continúa disfrutando su profesión, basada en la disciplina, el análisis y la convicción de que el trabajo puede ayudar a desarrollar las cualidades de los futbolistas.
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