
Una denuncia por posible riesgo en un motel activó el Código Rojo y movilizó a corporaciones de seguridad hacia el norte de la ciudad durante la madrugada de ayer, aunque después de una revisión se confirmó que el establecimiento no presentaba afectaciones.
El incidente ocurrió en el Motel Casa Blanca, ubicado sobre la carretera Internacional, a la altura del kilómetro 129, después de recibirse un reporte relacionado inicialmente con un automóvil blanco que presuntamente rondaba las instalaciones y una persona que aparentemente pretendía ingresar.
La situación generó mayor preocupación debido a que trabajadores del establecimiento informaron haber recibido una llamada telefónica en la cual les exigían desalojar el motel ante la advertencia de que acudirían personas a provocar problemas.
Con estos antecedentes se solicitó la presencia de las autoridades y se desplegó el operativo preventivo correspondiente en el sector.
Los elementos municipales llegaron al Motel Casa Blanca alrededor de las 04:00 horas y se dirigieron al área de recepción para conocer directamente las circunstancias del reporte y verificar las condiciones de seguridad del inmueble.
En el lugar se entrevistaron con Sinah, de 25 años, trabajadora del establecimiento, quien explicó a los policías que minutos antes había recibido una llamada proveniente de un número telefónico desconocido para ella.
Según su declaración, una voz masculina le ordenó que desalojara completamente las instalaciones y posteriormente advirtió que acudirían al motel para provocar un altercado.
La recepcionista agregó que momentos después recibió una segunda llamada procedente del mismo número, aunque en esta ocasión quien habló fue una mujer que preguntó por la disponibilidad de una habitación con la aparente intención de rentarla.
La combinación de ambas comunicaciones generó temor entre el personal, principalmente por desconocer si las amenazas podrían concretarse.
Ante el contenido de la primera llamada y el reporte previo sobre movimientos sospechosos en los alrededores, las autoridades procedieron a revisar la situación para descartar algún peligro inmediato para trabajadores y huéspedes.
Tras la intervención preventiva se estableció que hasta ese momento no se habían registrado daños, agresiones ni otro incidente dentro de las instalaciones.
Los agentes documentaron los hechos mediante el Informe Policial Homologado elaborado por el probable delito de amenazas.
Además, la trabajadora fue orientada para acudir ante el Centro de Atención Temprana de la Fiscalía, donde podrá ratificar la denuncia y aportar mayores elementos relacionados con las llamadas recibidas.
Las autoridades podrán continuar con las investigaciones para determinar el origen de las comunicaciones y establecer si existió una amenaza real contra el establecimiento o se trató de una acción destinada únicamente a generar temor entre sus trabajadores.
