El balance de víctimas mortales por un ataque con drones contra una residencia universitaria en la localidad de Starobilsk, una zona de la región de Lugansk controlada por las fuerzas rusas, incrementó a dieciséis personas fallecidas.
Fuentes del Ministerio de Emergencias de Rusia informaron que la mayoría de los cuerpos rescatados corresponden a mujeres jóvenes de aproximadamente diecinueve años, mientras que las brigadas de salvamento continúan removiendo escombros con maquinaria pesada en busca de varios estudiantes atrapados bajo las estructuras colapsadas.
El presidente ruso, Vladimir Putin, calificó el incidente como una agresión directa y deliberada contra la población civil, instruyendo de inmediato a los altos mandos del Ejército a estructurar un plan de represalia militar contundente frente a las operaciones desplegadas por las fuerzas enemigas.
Por su parte los mandos militares de Ucrania rechazaron las acusaciones de crímenes de guerra presentadas por la delegación de Moscú ante una sesión de emergencia del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas.
Los voceros de Kyiv sostuvieron que sus ofensivas aéreas respetan los tratados humanitarios internacionales y aclararon que la incursión tenía como objetivo específico la neutralización de un centro de comando de drones de élite que operaba en dicha demarcación.
El cruce de imputaciones bilaterales escaló en las plataformas diplomáticas globales mientras se reportaban de forma paralela nuevos ataques contra infraestructura petrolera en el puerto de Novorossiysk y complejos químicos en la región de Perm, intensificando las tensiones bélicas en zonas alejadas de la línea del frente dinámico.
Noticias relacionadas:
Sigue los reportes de última hora en FM 105
Infórmate sobre los acontecimientos en El Vigía
Consulta las actualizaciones de la prensa en Entorno Informativo
