Atleta de alto rendimiento, campeón nacional

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NORA BARCELÓ S.

Hay historias que se cuentan con números y medallas. Otras, con lágrimas, sacrificios y esperanza. La de Jesús reúne ambas.

Su camino en el deporte comenzó alrededor de los 10 años de edad, cuando llegó al programa de Deporte Adaptado para practicar paratletismo bajo la dirección del entrenador Juan Ignacio Mada Valdez. Desde aquel primer entrenamiento, el ingeniero vio en él algo que iba más allá de una condición: descubrió a un muchacho dispuesto a trabajar sin descanso para alcanzar sus sueños.

Con paciencia, disciplina y una confianza inquebrantable, Mada fue moldeando a un atleta que hoy representa con orgullo a Sonora en las competencias nacionales. Porque Jesús no solo practica deporte; es un atleta de alto rendimiento que forma parte de la Selección Sonora de Paratletismo y dedica entre cuatro y cinco horas diarias a sus entrenamientos, convencido de que cada esfuerzo vale la pena.

El camino nunca fue sencillo. Cada jornada significó repetir una y otra vez los ejercicios, soportar el cansancio, vencer frustraciones y aprender que los límites muchas veces solo existen en la mente de quienes observan desde fuera.

Ese trabajo constante dio frutos en los Paranacionales Conade 2022, donde conquistó la medalla de oro en salto de longitud, convirtiéndose en campeón nacional y demostrando que el talento florece cuando se acompaña de disciplina.

Un año después volvió a colocarse entre los mejores del país al obtener el quinto lugar nacional en impulso de bala durante los Paranacionales Conade 2023, confirmando que su éxito no había sido casualidad, sino el resultado de una preparación permanente.

Su esfuerzo también fue reconocido fuera de las pistas. En 2023 recibió el Premio Municipal de la Juventud de Empalme, en la categoría Discapacidad e Integración, y en 2024 alcanzó uno de los mayores honores de su trayectoria al obtener el Premio Estatal de la Juventud, llevando el nombre de Empalme a lo más alto y devolviendo al municipio ese importante reconocimiento después de dos décadas.
Lejos de conformarse, Jesús continuó preparándose con la misma intensidad y cosechó nuevos éxitos. En los Paranacionales Conade 2025 volvió a hacer historia al proclamarse doble campeón nacional, al conquistar la medalla de oro en lanzamiento de jabalina y otra presea dorada en salto de longitud, consolidándose como uno de los principales exponentes del paratletismo sonorense y confirmando que su esfuerzo diario sigue dando resultados.
Pero la grandeza de Jesús no se limita al deporte.

Su historia también habla de inclusión y de romper paradigmas. Toda su formación académica la realizó en escuelas regulares, desde el jardín de niños hasta concluir exitosamente la preparatoria. Se graduó con honores del Cobach Empalme, convirtiéndose en el primer alumno con síndrome de Down en alcanzar ese nivel académico con ese reconocimiento, un logro que abrió puertas y sembró esperanza para muchas familias.

Su capacidad para demostrar que las diferencias no son obstáculos también quedó plasmada durante su paso por la Telesecundaria 282 de El Sahuaral.

Durante tres años formó parte de la Banda de Guerra “Gavilanes”, una experiencia que marcó profundamente a su familia.

Su madre, Lupita, recuerda que al principio pensó que tocar el tambor sería demasiado complicado para él. Dudó, como cualquier madre que teme que su hijo pueda enfrentar una decepción. Sin embargo, Jesús volvió a sorprender a todos.

Con práctica, paciencia y enorme determinación aprendió a ejecutar el instrumento y permaneció durante toda su secundaria en la banda de guerra, demostrando que las limitaciones no las impone una condición, sino los prejuicios. Su tenacidad derrumbó cualquier duda y dejó claro que su capacidad diferente es precisamente una de las cualidades que lo hacen aún más especial.

Quienes conocen a Jesús hablan de un joven alegre, respetuoso y siempre dispuesto a dar lo mejor de sí. Sueña con convertirse algún día en abogado para defender a quienes más lo necesitan. También expresa con ilusión que le gustaría ser bombero. Son anhelos que reflejan su deseo permanente de servir a los demás.

Su madre reconoce que alcanzar una carrera profesional representa un desafío debido a la falta de programas académicos con las adecuaciones necesarias para personas con síndrome de Down. Sin embargo, en casa nunca le enseñaron a rendirse, sino a seguir luchando por aquello que lo hace feliz.

En ese camino, el respaldo de sus padres, Lupita y Saturnino, ha sido fundamental. Ellos han acompañado cada entrenamiento, cada competencia y cada paso importante de su vida, inculcándole valores de respeto, humildad y amor que hoy lo distinguen dentro y fuera de las pistas.

Y junto a ellos aparece una figura imprescindible: el ingeniero Juan Ignacio Mada Valdez.

Más que un entrenador, ha sido un formador de vidas. Con sensibilidad, profesionalismo y una profunda vocación por el deporte adaptado, ha demostrado que el verdadero trabajo de un entrenador no consiste únicamente en preparar campeones, sino en descubrir talentos, fortalecer la autoestima y enseñar que la discapacidad jamás debe ser una sentencia para dejar de soñar.

En cada medalla de Jesús también está el esfuerzo silencioso de Mada, quien durante años ha dedicado tiempo, conocimientos y corazón para construir atletas capaces de inspirar a toda una comunidad.

Porque cuando Jesús cruza la meta, salta más lejos o lanza un implemento, no solo gana una competencia.

Gana la perseverancia sobre el miedo.
La disciplina sobre las excusas.
La inclusión sobre los prejuicios.

Hoy, mientras disfruta de los frutos de su trabajo, Jesús ya tiene la mirada puesta en un nuevo reto. Actualmente se prepara intensamente para afrontar el Paraestatal de CODESON, competencia clasificatoria rumbo a los Paranacionales Conade 2026. Para lograr nuevamente su lugar en la máxima justa nacional deberá conquistar el primer lugar de su categoría o cumplir con las marcas y tiempos establecidos por la convocatoria, un desafío que enfrenta con la misma disciplina, constancia y determinación que lo han convertido en un referente del deporte adaptado en Sonora.
Y recuerda a todos que el verdadero campeón no es quien nunca cae, sino quien se levanta una y otra vez con la convicción de que los sueños siempre estarán al alcance de quien tenga el valor de perseguirlos.

Sin embargo, el reto que hoy enfrenta tiene un significado muy especial. El proceso rumbo a los Paranacionales Conade 2026 representa el último ciclo deportivo de Jesús dentro de la categoría juvenil del deporte adaptado, ya que con 21 años alcanzará la edad límite para competir en Codeson. Si logra avanzar al certamen nacional, ese será su último Paranacional antes de dar el salto a la categoría Libre, donde comenzará una nueva etapa en su trayectoria como atleta.

Será el cierre de un capítulo extraordinario, construido con esfuerzo, disciplina y una inquebrantable voluntad de superar cualquier obstáculo. Detrás de cada medalla hay incontables horas de entrenamiento, el respaldo de su familia, la guía de su entrenador y el cariñoo de una comunidad que ha seguido con orgullo cada uno de sus triunfos.

Gracias, Jesús, por todos estos años en los que hiciste soñar a Empalme y a Sonora con cada una de tus medallas, por demostrar que la verdadera grandeza nace del corazón y por enseñarnos que no existen límites cuando se lucha con pasión. Pase lo que pase en esta nueva etapa, ya eres un campeón para toda la vida y un ejemplo de inclusión, perseverancia e inspiración para las nuevas generaciones.

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