La misión espacial de Europa y Japón está a punto de completar un viaje de ocho años para estudiar uno de los planetas más extremos del Sistema Solar

La misión BepiColombo, desarrollada por la Agencia Espacial Europea y la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial, se encuentra en la etapa decisiva de su viaje hacia Mercurio. La sonda fue lanzada en octubre de 2018 y ha recorrido más de 10 mil millones de kilómetros para alcanzar su destino.
El próximo paso importante está previsto para el 3 de septiembre, cuando se separará el módulo de propulsión que ha acompañado a la misión durante su recorrido. Después de esta maniobra quedarán liberados dos orbitadores científicos, uno europeo y otro japonés, que se encargarán de estudiar diferentes características del planeta.
El orbitador europeo MPO analizará la superficie y la estructura interna de Mercurio, mientras que el japonés MIO estudiará su campo magnético y el entorno de plasma. Ambos permanecerán juntos hasta diciembre y comenzarán formalmente sus investigaciones científicas en abril de 2027.
Entre los principales objetivos de la misión está explicar algunas de las características más misteriosas de Mercurio, como su enorme núcleo en relación con el tamaño del planeta y la posible presencia de agua congelada en sus regiones polares. También permitirá realizar mediciones que podrían ayudar a comprobar algunos efectos previstos por la teoría de la relatividad de Einstein.
La misión enfrentará condiciones extremas debido a la cercanía de Mercurio con el Sol, con temperaturas que pueden alcanzar unos 450 grados Celsius y descender hasta 180 grados bajo cero. Además, la radiación solar es aproximadamente diez veces más intensa que la que recibe la Tierra, por lo que el inicio de las operaciones científicas representará uno de los mayores desafíos de BepiColombo.




