Pete Guelli defendió el Highmark Stadium tras las quejas por asientos con visibilidad limitada y aseguró que el equipo corregirá los problemas antes de su debut oficial.
Los Buffalo Bills enfrentaron una ola de críticas después de que más de 50 mil aficionados acudieran al primer gran evento público en el nuevo Highmark Stadium, una instalación cuyo costo final superó los 2,100 millones de dólares. Varias imágenes publicadas en redes sociales mostraron asientos con obstáculos que dificultaban parcialmente la visibilidad del campo, además de cuestionamientos sobre el tamaño de las pantallas.
Ante la reacción negativa, el director de operaciones de los Bills, Pete Guelli, aseguró que el equipo está revisando los comentarios recibidos. El directivo señaló que menos del 1% de los titulares de licencias personales de asientos (PSL) se ha comunicado con la organización por problemas relacionados con las líneas de visión y afirmó que el club confía en que la representación virtual de los asientos coincidía con lo que encontrarían los aficionados.
Guelli explicó además que algunas de las fotografías que se volvieron virales corresponden a lugares que no se venderán para partidos de la NFL o que pueden tener usos diferentes durante conciertos y otros eventos. En los casos en los que sí exista una preocupación legítima, la organización aseguró que estudiará cada situación individualmente y buscará una solución.
El estadio tiene capacidad para 60,108 espectadores, cuenta con césped natural y un sistema de calefacción debajo del campo. Los Bills utilizarán las próximas semanas de pretemporada para realizar ajustes antes de su primer partido oficial como locales, programado para el 17 de septiembre contra los Detroit Lions. La franquicia insiste en que el evento de agosto funcionó como una prueba para detectar y corregir detalles operativos.
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