El gobierno de Bolivia declaró el estado de excepción ante una crisis de bloqueos que ha paralizado al país durante más de un mes, afectando el suministro de alimentos, combustible y medicinas, y elevando la tensión social y política.

El presidente de Bolivia declaró el estado de excepción en todo el país ante la prolongación de bloqueos carreteros que han derivado en una grave crisis de abastecimiento y fuertes tensiones sociales.
La medida busca habilitar la intervención de las Fuerzas Armadas y la Policía para despejar vías estratégicas y restablecer el tránsito de productos básicos, en un contexto en el que diversas regiones permanecen parcialmente aisladas.
De acuerdo con reportes oficiales y organismos internacionales, los bloqueos —que se han extendido por varias semanas— han provocado desabasto de alimentos, combustible y medicinas, además de pérdidas económicas y enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad.
El conflicto se originó en protestas contra las políticas económicas del gobierno, especialmente por ajustes en subsidios a combustibles y demandas de diversos sectores sociales, incluyendo sindicatos, campesinos y transportistas, que reclaman mejoras salariales y cambios en la conducción económica del país.
En medio de la crisis, el Ejecutivo ha señalado que los bloqueos representan un riesgo para la estabilidad del Estado y ha acusado a sectores políticos de promover la desestabilización. El decreto de excepción deberá ser revisado por el Legislativo en las próximas horas para su validación.
Mientras tanto, organizaciones sociales mantienen parte de las movilizaciones, lo que mantiene en incertidumbre la posibilidad de una pronta normalización del país.
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