
La actriz se retiró de Hollywood hace más de dos décadas y eligió una vida privada junto a su esposo Danny Elfman y su hijo Oliver.
Bridget Fonda fue uno de los rostros más reconocibles del cine estadounidense de los años 90. Integrante de la famosa dinastía Fonda, protagonizó películas como Mujer soltera busca…, Singles, Point of No Return y Jackie Brown, además de trabajar junto a grandes figuras de Hollywood. Su último papel en pantalla llegó en 2002, cuando protagonizó la película para televisión Snow Queen.
El cambio en su carrera comenzó cuando decidió alejarse de la actuación justo cuando todavía tenía oportunidades importantes en Hollywood. En febrero de 2003 sufrió un grave accidente automovilístico que le provocó una fractura vertebral. Ese mismo año se comprometió con el compositor Danny Elfman, con quien se casó en noviembre. Posteriormente, ambos tuvieron a su hijo Oliver en 2005.
A partir de entonces, Fonda prefirió concentrarse en su familia y mantener una vida lejos de los reflectores. La actriz prácticamente desapareció de los eventos públicos y ha dejado claro que no tiene interés en regresar a Hollywood. En una declaración recogida en años recientes, explicó que disfruta demasiado su vida privada como para volver a la industria cinematográfica.
Su reciente reaparición volvió a despertar interés por su historia. Fonda, de 62 años, fue fotografiada esta semana en Los Ángeles durante una salida para comer acompañada por su asistente. Su aparición recordó que, pese a haber sido una de las estrellas más populares de los 90, actualmente prefiere una existencia discreta y alejada de la fama que alguna vez la convirtió en un ícono de Hollywood.
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