Cientos de peces muertos cubrieron la superficie del lago Sanjay, considerado el humedal artificial más grande de Nueva Delhi, tras registrarse una letal combinación de temperaturas extremas superiores a los cuarenta y cinco grados y una alarmante contaminación crónica por el vertido de aguas residuales sin tratar.
Los especialistas ambientales explicaron que el desastre ecológico se desató luego de que se fracturara una importante tubería de abastecimiento conectada a una planta de tratamiento, lo que redujo drásticamente el caudal a niveles mínimos.
La evaporación acelerada provocada por la intensa ola de calor veraniego disminuyó la presencia de oxígeno en el agua a niveles críticos, desencadenando la asfixia masiva de la fauna acuática en un entorno que las organizaciones civiles ya habían calificado previamente como una bomba de tiempo ambiental.
Por su parte los defensores de los derechos de los animales y expertos en recursos hídricos advirtieron que este acontecimiento no representa un hecho aislado en el territorio asiático, ya que durante el último mes se han contabilizado al menos siete incidentes similares de mortandad en los afluentes del río Yamuna.
Las agrupaciones ecologistas denunciaron una severa negligencia en la administración de los humedales urbanos por parte de los comités de control de la contaminación, señalando que la filtración de desechos industriales y de carnicerías ilegales acelera la proliferación descontrolada de algas nocivas.
Mientras los activistas exigen auditorías urgentes a los sistemas de filtración pública ante el temor de una contaminación del agua subterránea, las autoridades gubernamentales enfrentan duras críticas por la falta de tecnologías adecuadas para mitigar el severo impacto del cambio climático en la región.
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