
Un estudio revela que el calor vulnera la visión nocturna de los coches autónomos.
Investigadores descubrieron que las fuentes de calor externas pueden cegar los sensores térmicos utilizados en vehículos autónomos. Aunque estas cámaras infrarrojas detectan peatones en la oscuridad, las variaciones de temperatura alteran su procesamiento de imágenes sin necesidad de hackear el software.
El estudio señala que las fuentes calientes reducen el contraste, crean obstáculos falsos y generan imágenes fantasma persistentes. Estas distorsiones disminuyen la precisión del sistema para identificar personas en la vía, incluso cuando se combinan cámaras térmicas con lentes convencionales.
Para solucionar este problema, los expertos recomiendan comparar los datos térmicos con tecnologías como radar y lidar. De esta forma, el vehículo puede detectar contradicciones entre sus sensores y reducir la velocidad de manera preventiva ante cualquier incertidumbre.
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