
Expertos afirman que el afecto felino está relacionado con la sensación de seguridad y control que experimentan en su entorno.
Un grupo de especialistas en comportamiento animal concluyó que los gatos más cariñosos no son necesariamente los más dependientes, sino aquellos que se sienten seguros y con pleno control del entorno en el que viven. Cuando perciben estabilidad, disminuyen su nivel de estrés y muestran mayor disposición al contacto con las personas.
Los investigadores explican que, al sentirse tranquilos, los felinos liberan mayores cantidades de oxitocina, una hormona relacionada con el bienestar y el establecimiento de vínculos afectivos. Esto favorece comportamientos como buscar caricias, permanecer cerca de sus dueños o relajarse durante las interacciones.
Los veterinarios recomiendan respetar la autonomía del gato y permitir que sea él quien decida cuándo iniciar o terminar una interacción. También aconsejan prestar atención a su lenguaje corporal y concentrar las caricias en zonas donde suelen sentirse más cómodos, como la cabeza y las mejillas.
Otro aspecto importante es ofrecerles un ambiente predecible y enriquecido, con lugares elevados, escondites, juguetes y espacios donde puedan descansar sin interrupciones. Estas condiciones reducen el estrés y fortalecen el vínculo con las personas.
Los especialistas destacan que el afecto de los gatos no depende de la sumisión, sino de la confianza. Cuando el animal percibe que puede controlar su entorno y que sus interacciones son respetadas, es mucho más probable que exprese conductas cariñosas de forma espontánea.
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