
Samir Ousman Alsheikh fue declarado culpable de tortura y conspiración por abusos cometidos cuando dirigía la prisión de Adra, en Siria
Un tribunal federal de Los Ángeles condenó a 60 años de prisión a Samir Ousman Alsheikh, exfuncionario del gobierno sirio durante el régimen de Bashar al-Assad, luego de que un jurado lo declarara culpable de torturar a prisioneros y de conspirar para cometer actos de tortura.
Alsheikh, de 74 años, estuvo al frente de la prisión de Adra, conocida también como Prisión Central de Damasco, aproximadamente entre 2005 y 2008. Durante ese periodo, fiscales estadounidenses sostuvieron que ordenó y participó directamente en actos de tortura contra personas detenidas por motivos políticos.
El jurado federal lo declaró culpable en marzo de 2026 de seis cargos, entre ellos uno de conspiración para cometer tortura, tres cargos de tortura, fraude relacionado con documentos migratorios y fraude en su intento de obtener la ciudadanía estadunidense.
Durante el juicio, que se prolongó por dos semanas, tres víctimas describieron los abusos que sufrieron en la prisión de Adra. Los fiscales señalaron que algunos detenidos eran enviados a un área conocida como Ala 13, donde permanecían en pequeñas celdas de aislamiento y eran sometidos a distintas formas de violencia física.
Entre los métodos descritos durante el proceso estuvo la suspensión de prisioneros mediante grilletes sujetos a tuberías del techo durante periodos prolongados, además de golpes con puños y cables. Los testimonios también señalaron el uso de un dispositivo conocido como “alfombra voladora”, que permitía doblar el cuerpo de las víctimas por la cintura mientras permanecían sujetas.
Uno de los testigos declaró que Alsheikh llegó a pisar personalmente el dispositivo mientras la víctima permanecía inmovilizada. Los fiscales sostuvieron que el entonces responsable de la prisión ordenó los actos de tortura y participó directamente en algunos de ellos.
Antes de dictar la sentencia, el juez federal Hernán D. Vera describió los actos atribuidos al acusado como extremadamente violentos y crueles. La fiscalía había solicitado una pena mínima de 80 años de prisión, mientras que la defensa pidió cinco años y argumentó, entre otros elementos, la edad del acusado y sus problemas médicos.
Además de los delitos relacionados con la tortura, Alsheikh fue acusado de ocultar su pasado ante las autoridades migratorias estadounidenses. Llegó a Estados Unidos en 2020 y posteriormente solicitó la ciudadanía, después de haber ocultado información sobre su participación en los abusos cometidos durante su etapa al frente de la prisión siria.
Las autoridades estadounidenses lo detuvieron en julio de 2024 en el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles. Para entonces, ya había obtenido la residencia permanente y posteriormente había iniciado el proceso para naturalizarse como ciudadano estadounidense.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos señaló que Alsheikh es el funcionario de mayor rango del antiguo régimen de Assad que ha sido juzgado y condenado presencialmente fuera de Siria.
Bashar al-Assad fue derrocado en diciembre de 2024, después de más de una década de guerra civil en Siria. Desde entonces, las nuevas autoridades sirias han impulsado procesos relacionados con abusos cometidos durante el conflicto, mientras persisten investigaciones y episodios de violencia en distintas regiones del país.
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