Criptocrimen: así usan los cárteles el Bitcoin para comprar fentanilo, lavar dinero y estafar

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Las organizaciones criminales han incorporado las criptomonedas a sus operaciones para mover recursos y realizar transacciones fuera del sistema financiero tradicional

Las organizaciones delictivas han encontrado en las criptomonedas una nueva herramienta para desarrollar actividades relacionadas con el narcotráfico, el lavado de dinero y las estafas, en un fenómeno conocido como criptocrimen.

De acuerdo con información difundida por Aristegui Noticias, grupos vinculados con el crimen organizado han utilizado Bitcoin y otros activos digitales para realizar operaciones financieras relacionadas con la compra de precursores y sustancias utilizadas para producir drogas sintéticas.

El uso de criptomonedas también permite a las organizaciones criminales mover recursos entre distintos países sin recurrir necesariamente a los mecanismos tradicionales del sistema bancario.

Uno de los principales atractivos para estos grupos es la posibilidad de efectuar transferencias digitales de manera rápida y sin las fronteras físicas que existen para el traslado de dinero en efectivo.

Las investigaciones citadas por el medio señalan que el fenómeno involucra a organizaciones del narcotráfico, incluido el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), así como redes de origen chino relacionadas con operaciones de lavado de dinero.

El Bitcoin y otras criptomonedas pueden ser utilizados para recibir pagos, transferir fondos y posteriormente convertir los activos digitales en dinero tradicional. Para ocultar el origen de los recursos, las redes criminales recurren a estructuras y operaciones financieras cada vez más complejas.

El fenómeno no se limita al narcotráfico. Las criptomonedas también han sido utilizadas en esquemas de fraude y estafa, aprovechando el desconocimiento de algunas personas sobre el funcionamiento de los activos digitales.

Aunque las transacciones realizadas con criptomonedas quedan registradas en cadenas de bloques, las autoridades enfrentan dificultades para identificar a las personas que controlan determinadas cuentas cuando los delincuentes utilizan diferentes mecanismos para ocultar su identidad.

El crecimiento de estas operaciones ha obligado a las autoridades financieras y de seguridad de distintos países a desarrollar nuevas herramientas para rastrear movimientos de dinero relacionados con actividades ilícitas.

En México, el uso de activos virtuales por parte de grupos criminales representa un desafío adicional para las instituciones encargadas de combatir el lavado de dinero, debido a que las operaciones pueden involucrar cuentas, plataformas y personas ubicadas en diferentes países.

El denominado criptocrimen muestra así cómo las organizaciones delictivas han incorporado nuevas tecnologías a sus actividades, aprovechando las características de las monedas digitales para facilitar operaciones financieras vinculadas con drogas, lavado de dinero y fraude.

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