El gobierno de Miguel Díaz-Canel denunció un “bloqueo energético” mientras millones de cubanos enfrentan cortes de luz de hasta 22 horas.
El gobierno de Cuba responsabilizó a Estados Unidos por la severa crisis energética que atraviesa la isla, marcada por apagones masivos, escasez de combustible y crecientes protestas ciudadanas.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, aseguró que el “dramático agravamiento” de la situación eléctrica se debe al “bloqueo energético” impuesto por Washington, luego de que la administración de Donald Trump endureciera sanciones relacionadas con el suministro de petróleo hacia la isla.
Según autoridades cubanas, el país se quedó prácticamente sin reservas de diésel y combustóleo, lo que provocó fallas críticas en el sistema eléctrico nacional y apagones prolongados en gran parte del territorio.
La estatal Unión Eléctrica reportó afectaciones simultáneas en cerca del 65 por ciento del país, mientras provincias del oriente cubano sufrieron un colapso parcial de la red eléctrica.
En La Habana y otras ciudades se registraron protestas y cacerolazos por la falta de electricidad, alimentos y combustible, en medio de una crisis económica que también afecta el transporte, hospitales y servicios básicos.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, rechazó las acusaciones del gobierno cubano y afirmó que la crisis responde principalmente a problemas de gestión interna y deterioro de la infraestructura energética de la isla.
La situación se agravó después de que varios proveedores internacionales redujeran o suspendieran envíos de combustible hacia Cuba ante amenazas de sanciones y aranceles estadounidenses.
Organismos internacionales y reportes de prensa han advertido que la crisis energética ya impacta el suministro de agua, alimentos, atención médica y funcionamiento de escuelas en la isla caribeña.




