El alcalde David Lisnard impulsó una campaña de seguridad con perros rastreadores para combatir el tráfico de estupefacientes en la vía pública durante el festival.
La iniciativa, solicitada formalmente por David Lisnard y respaldada por las autoridades judiciales francesas, busca mantener el orden en el Paseo de la Croisette hasta el cierre del evento el 23 de mayo. Los agentes policiales explicaron que los caninos operan sin estereotipos ni distinciones entre los asistentes de gala y los turistas regulares que transitan cerca de la alfombra roja.
El mandatario municipal, quien también figura como candidato para las elecciones presidenciales de Francia en 2027, defendió la imparcialidad de las inspecciones ante las quejas de algunos jóvenes que denunciaron revisiones reiteradas. David Lisnard enfatizó que la llegada de más de 200 mil visitantes anuales vuelve indispensable este blindaje permanente para neutralizar el comercio ilegal de sustancias como la cocaína y el cannabis.
En paralelo al combate al narcotráfico, la policía de la Costa Azul desplegó un bloque internacional para mitigar los robos de relojes de lujo. Con el apoyo de especialistas de Madrid y Nápoles, las comisarías locales han logrado reducir este delito estival en un 37%, blindando el festival frente a redes delincuenciales expertas que operan en los balnearios del Mediterráneo.
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La implementación de operativos policiales de alta visibilidad en festivales culturales internacionales abre el debate sobre el equilibrio entre la seguridad pública y las libertades individuales de los asistentes. Mientras los gobiernos locales justifican las revisiones sorpresivas debido a las aglomeraciones masivas, agrupaciones de derechos civiles sugieren que estas medidas deben estar plenamente reguladas por el marco judicial para evitar la discriminación o el acoso en los espacios turísticos.
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La cooperación policial transfronteriza en Europa se ha convertido en una herramienta indispensable para desarticular bandas delictivas especializadas en robos de alta gama. El intercambio de información en tiempo real entre agencias de distintos países permite seguir el rastro de piezas de joyería exclusivas antes de que sean reintroducidas al mercado negro con certificaciones falsas, protegiendo así el patrimonio de los visitantes de alto perfil.
