El activista Eduardo Verástegui solicitó suspender las presentaciones de Yeri Mua hasta que se rehabilite, tras su polémico show en el Carnaval de Veracruz.
La reciente actuación de Yeri Mua en el Carnaval de Veracruz el pasado 14 de febrero ha escalado a un conflicto ideológico nacional. Durante el cierre del evento, la influencer fue captada fumando presuntamente marihuana en el escenario tras dirigirse a elementos de la Marina para solicitar su permiso. Este acto provocó una reacción inmediata de Eduardo Verástegui, quien calificó el espectáculo como una muestra de cultura vulgar y un peligro para la juventud mexicana.
Eduardo Verástegui utilizó sus plataformas digitales para arremeter contra la creación de contenido de la artista, afirmando que su comportamiento promueve el consumo de drogas y carece de valores. El activista conservador fue enfático al señalar que la cantante debería tener prohibido ofrecer conciertos hasta que se rehabilite, argumentando que su influencia actúa como un virus para la sociedad y los millones de niños que siguen su carrera en redes sociales.
Por su parte, la influencer respondió a través de sus historias de Instagram con un mensaje de libertad personal, instando a sus seguidores a ignorar las críticas de sectores conservadores. En su defensa, la joven incluyó recomendaciones de responsabilidad civil como asistir a terapia, ahorrar y terminar la preparatoria, buscando posicionarse como una figura que rompe patrones generacionales a pesar de los señalamientos de Eduardo Verástegui.
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Ante las amenazas de muerte denunciadas por la artista tras la controversia, la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, salió en su defensa calificándola como una gran artista y garantizándole protección oficial. Este respaldo político añade un nuevo matiz al debate, mientras las autoridades del Carnaval y la Secretaría de Marina han mantenido silencio sobre la falta de intervención durante el incidente del consumo de marihuana en el escenario.
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El enfrentamiento entre la visión de Eduardo Verástegui y el estilo de vida de la cantante expone una fractura social sobre los límites de la expresión artística en eventos masivos. Mientras unos defienden la libertad absoluta de los creadores, otros exigen una responsabilidad ineludible hacia las audiencias menores de edad que consumen estos espectáculos públicos, dejando en el aire posibles sanciones administrativas por los hechos ocurridos.





